La escalada de los carburantes lleva la inflación a máximos desde 2023
La patronal tinerfeña alerta del impacto asimétrico de los costes de los combustibles y los alimentos importados sobre el tejido productivo del archipiélago, en un contexto de alta inestabilidad energética internacional
El repunte de la inflación nacional hasta el 4,3% en agosto, su nivel más alto desde abril de 2023, vuelve a situar el encarecimiento del coste de la vida y de la actividad económica en el centro de la preocupación. Con una subida mensual del 0,7%, CEOE Tenerife advierte de que este escenario tiene un impacto especialmente intenso en Canarias, donde la insularidad, la dependencia exterior y el peso del transporte amplifican la transmisión de los costes energéticos al tejido empresarial y a los hogares.
Este incremento nacional está impulsado principalmente por el encarecimiento de los combustibles y lubricantes para vehículos personales (en una Canarias que ya supera la cifra de 2 millones de turismos) y, en menor medida, por la evolución de los alimentos y bebidas no alcohólicas, dos componentes con una incidencia especialmente elevada en una economía ultraperiférica y dependiente del transporte como la canaria. El repunte de los carburantes responde a un escenario geopolítico internacional marcado por el conflicto en Irán, cuya previsible prolongación podría mantener la presión sobre los precios mundiales del crudo. Este escenario pone de manifiesto la insuficiencia de las medidas adoptadas hasta ahora para contener el coste de los combustibles y hace necesario ampliar tanto su cuantía como su vigencia, especialmente en territorios particularmente expuestos como Canarias.
A este escenario se suma la elevada dependencia alimentaria de Canarias respecto del exterior. El transporte, la logística portuaria y el mantenimiento de la cadena de frío incorporan costes adicionales que pueden limitar o retrasar la traslación al archipiélago de cualquier moderación de los precios en origen, reduciendo el margen de las empresas y presionando el poder adquisitivo de los hogares.
El repunte del IPCA nacional hasta el 4,5% coincide, además, con un periodo de elevada actividad turística. El encarecimiento de la energía, el transporte y el avituallamiento añade presión sobre los costes de explotación de actividades como la hostelería, el transporte discrecional y el alquiler de vehículos. Esta situación resulta especialmente compleja para las empresas que operan con tarifas negociadas con antelación, cuya capacidad para trasladar inmediatamente esos sobrecostes a los precios finales es limitada.
Frente a la aceleración del índice general, CEOE Tenerife destaca que la inflación subyacente se moderó una décima, hasta el 2,9%. La brecha de 1,4 puntos respecto al IPC general apunta a que el repunte se concentra principalmente en los componentes más volátiles y responde, en buena medida, a un shock externo de oferta.
Ante este escenario, CEOE Tenerife reclama una respuesta prudente, proporcionada y adaptada a las singularidades de Canarias. La persistencia de las tensiones inflacionistas anticipa la subida de los tipos de interés que previsiblemente adoptará el Banco Central Europeo en septiembre, una decisión que encarecerá la financiación y puede condicionar la inversión empresarial, el acceso a la vivienda y el crecimiento económico.
Por ello, la Confederación considera necesario reforzar y agilizar las compensaciones al transporte de mercancías, evitar nuevos incrementos de la presión fiscal y avanzar en la reducción de las cargas administrativas. El objetivo debe ser aliviar los sobrecostes que soportan las empresas y preservar su capacidad para mantener la actividad y el empleo.