Fundación DISA se ha consolidado como uno de los grandes motores de transformación social en Canarias. Desde su experiencia, ¿cómo ha evolucionado el papel de las fundaciones empresariales en las Islas y cuáles son hoy las principales necesidades sociales, educativas y deportivas que detectan en la sociedad canaria?
En los últimos años, especialmente tras el COVID, hemos visto cómo han surgido nuevas iniciativas empresariales que apuestan por dar forma a una fundación. Para nosotros eso es un motivo de alegría ya que refleja, por un lado, el compromiso del tejido empresarial con su entorno, y por otro, la voluntad de seguir dando pasos hacia un tercer sector cada vez más rico y diverso. Son tantas las necesidades que existen en todos los ámbitos, que poder contar con más fundaciones, aportando toda su energía solo puede ser un motivo de alegría.
En nuestro caso, nos gusta defender cómo una fundación corporativa puede ser una herramienta muy poderosa para cubrir huecos y necesidades a los que la administración no llega o tarda en solventar.
Siempre con una óptica basada en la independencia y con la legislación que, como Fundación, nos obliga a trabajar exclusivamente por el interés general de forma intensa e identificando allí dónde somos más necesarios. Estas necesidades son cambiantes. Por eso, para nosotros es fundamental hacer un ejercicio continuo de escucha activa. Necesitamos entender e ir de la mano con las entidades que trabajan en la primera línea junto a los colectivos más vulnerables, la infancia, la cultura o el deporte para que nuestros proyectos aporten soluciones reales.
En este sentido, seguimos muy volcados en el acompañamiento y la formación de las familias en el uso de la tecnología, en la salud mental, en la humanización de hospitales o en el fomento del deporte entre las personas con discapacidad. Cada año desarrollamos más de 200 proyectos que se centran en lo que identificamos como necesario.
La reciente renovación de la apuesta por el deporte paralímpico isleño refleja un compromiso firme con la inclusión real a través del deporte. ¿Qué impacto cree que tienen este tipo de iniciativas en la visibilidad y normalización de los deportistas con discapacidad en Canarias?
Pues te diría que enorme y estamos muy contentos de todo lo que se está consiguiendo en el marco de esta colaboración. En nuestro caso ya son muchos años tratando de defender el deporte como un derecho real para las personas con discapacidad. En todos los espacios a los que vamos manifestamos que ya está bien de vincular deporte inclusivo con salud. Es algo que va más allá, y en ese sentido trabajamos para que se materialice.
Desde la Fundación, además de aportar material deportivo específico, formar al profesorado de educación física o de centros deportivos, estamos dedicando una parte importante de nuestros recursos a apoyar pruebas deportivas de alto nivel, porque somos conscientes de la necesidad de normalizar y visibilizar la gran cantidad de opciones deportivas que existen para las personas con discapacidad. Opciones que, gracias proyectos como el de Relevo Paralímpico, no dejan de crecer.
Fundación DISA ha apoyado proyectos tan diversos como el Hackathon Intercentros 2026 o programas vinculados a la innovación educativa. En un contexto donde la tecnología y la inteligencia artificial están cambiando todos los sectores, ¿qué papel considera que debe jugar la educación para preparar a los jóvenes canarios ante los retos del futuro?
Vital. La tecnología ofrece una cantidad enorme de oportunidades, no sólo como herramienta educativa sino como fuente de empleabilidad y es urgente evitar diferencias de acceso a lo que esta revolución puede ofrecer. En ese sentido, trabajamos con la consciencia de la importancia que es acompañar en el camino.
Son infinitas las evidencias científicas sobre el mal uso de la tecnología en la infancia. Por ello, desde la Fundación lideramos proyectos de formación a familias, profesorado, etc. con la firme convicción de que los adultos debemos acompañar en el uso e integración de la tecnología en la vida de nuestros niños y niñas. Es nuestra obligación y debemos ser conscientes de que dejarlos solos es un acto de irresponsabilidad cuyas consecuencias quedan reflejadas en las estadísticas sobre salud mental en la infancia y la adolescencia, cuyos datos hablan por sí solos. Queremos contribuir a que estos riesgos se minimicen.
Por eso, lanzamos eventos como nuestro próximo II Congreso de Responsabilidad Digital.
Canarias afronta desafíos importantes relacionados con la sostenibilidad, la igualdad de oportunidades y la fuga de talento. Desde la Fundación ¿Cómo trabajan para generar oportunidades reales en las Islas y evitar que muchos jóvenes tengan que desarrollar su futuro profesional fuera del Archipiélago?
En este caso son fundamentales nuestras alianzas con nuestras dos universidades públicas con las que desarrollamos sendas Cátedras de Fomento del Espíritu Emprendedor junto a las que se llevan a cabo acciones de formación, inspiración o acompañamiento, con el objetivo de proyectar carreras vocacionales que culminen en proyectos de emprendimiento.
Además, otra línea de trabajo del área de Educación e Investigación es la de fomentar la materialización de becas en diversos ámbitos como, por ejemplo, los consolidados Premios de Investigación Biomédica, que cumplen diez ediciones con la vocación de fortalecer el tejido investigador de las islas y la generación de conocimiento. Pero que, además, resultan con proyectos de vanguardia que se trasladan a los servicios sociosanitarios de Canarias y mejoran la calidad de vida de los pacientes.
La colaboración entre entidades públicas, empresas y tercer sector está siendo clave para impulsar proyectos sociales de gran alcance. ¿Qué importancia tiene para Fundación DISA crear alianzas estratégicas con administraciones, ONG y colectivos sociales para multiplicar el impacto de sus iniciativas?
Es que, como dice el tan usado dicho: “juntos vamos más lejos”.
Las alianzas son determinantes para conseguir muchos de nuestros objetivos y no entendemos nuestra forma de trabajar sin ellas.
Fundación DISA ha conseguido conectar áreas tan distintas como cultura, investigación, deporte, medioambiente y acción social. ¿Cuál diría que es la clave para mantener una estrategia tan transversal sin perder de vista las verdaderas necesidades de la ciudadanía canaria?
Como decía al inicio, Es fundamental estar despierta. Muy atentas a lo que necesitan los colectivos para los que trabajamos, porque sus necesidades son cambiantes.
Para ser eficaces, debemos hacer un ejercicio de escucha permanente, lo que nos permite adaptar proyectos, idear nuevas, iniciativas, o incluso abandonar áreas de trabajo en las que ya no somos necesarios, o en las que hay nuevas entidades dando cobertura.
Para finalizar, mirando ya hacia 2026, ¿cuáles son los principales retos que se marca Fundación DISA en Canarias y en qué áreas quieren reforzar especialmente su impacto social durante los próximos años?
Con la mirada puesta en lo que nos queda en el 2026, nuestra voluntad es hacer crecer aquellos proyectos que siguen teniendo sentido y que están aportando soluciones reales a problemas de hoy. Eso quiere decir, que para el equipo de la Fundación DISA todo lo que tenga que ver con la infancia o la discapacidad es prioritario.














