Hace ya algunos años, se ha ido produciendo una evolución significativa en la relación entre las cadenas de supermercados y los sectores productivos, agropecuario e industria canaria. Esta colaboración se ha ido fortaleciendo de forma constante, no solo por el impacto positivo que genera en la economía de las islas, sino también por el creciente reconocimiento de los productos locales por parte de los consumidores.
Este vínculo se ha materializado, en algunos casos, en colaboraciones especialmente estrechas, como la producción de marcas propias para determinados retailers.
Paralelamente, la transformación del sector de la distribución —con establecimientos más atractivos, una mayor amplitud de surtido, un incremento del número de referencias y una expansión geográfica sostenida— ha situado a los supermercados en el centro de las decisiones de compra del consumidor. Este escenario exige reforzar la coordinación con la industria local, identificando aquellos productos que se ajustan a la evolución de los hábitos de consumo y garantizando su disponibilidad en tiempo y forma en las plataformas logísticas, que aprovisionan posteriormente a los supermercados.
Cabe subrayar que esta colaboración se sustenta en la confianza y en un profundo entendimiento mutuo. La industria necesita conocer con precisión las necesidades de la distribución, que a su vez reflejan la demanda real del consumidor, para poder desarrollar y comercializar productos que respondan eficazmente a dichas expectativas. Este enfoque genera un círculo virtuoso: la industria produce lo que el consumidor demanda y los supermercados aseguran una distribución eficiente y constante.
En este contexto, el papel de ASUICAN consiste en facilitar y coordinar este diálogo, sin interferir en las decisiones comerciales de sus asociados, que son los únicos responsables de definir los surtidos presentes en sus lineales. Asimismo, la colaboración con la industria favorece la incorporación de propuestas de nuevos productos, tanto a partir del análisis de la demanda como de la propia estrategia de innovación de los fabricantes.
Aunque el concepto de “kilómetro cero” posee un valor atractivo, la verdadera relevancia reside en impulsar el desarrollo de productos locales y en consolidar un modelo de producción y consumo que fortalezca la economía canaria. Esta colaboración trasciende las consideraciones medioambientales o logísticas, configurándose como un modelo integral de desarrollo que involucra a todos los eslabones de la cadena de valor, desde el sector primario, industrial, hasta la distribución comercial.
Uno de los principales desafíos para la industria es la constante transformación de los hábitos de consumo del consumidor, cada vez más informado, exigente y expuesto a nuevas ofertas y promociones. En el caso de Canarias, factores como la lejanía de los grandes centros de producción y las dificultades de acceso a determinadas materias primas incrementan la complejidad de adaptación a estos cambios. A pesar de ello, la industria canaria realiza un esfuerzo destacado para responder con agilidad y eficiencia a las demandas del mercado.
En este entorno, la coordinación se convierte en un elemento clave. La capacidad de diálogo y de colaboración entre los distintos agentes ha resultado fundamental para garantizar la presencia de productos locales de calidad en los puntos de venta, al tiempo que se mantiene un nivel de actividad industrial que permite a los supermercados ofrecer un surtido cada vez más ajustado a las necesidades reales del consumidor.
En definitiva, la relación estrecha y colaborativa entre supermercados y los sectores productivos, agropecuario e industrial canarios se ha consolidado como un motor de desarrollo económico, innovación y adaptación a la demanda. Seguir reforzando esta cooperación será esencial para garantizar la disponibilidad de productos de calidad elaborados en las islas y para sostener un modelo de consumo que beneficie al conjunto de la cadena de valor.









