Diga usted que son las fechas que mezclan la llegada del calor, con la época de más trabajo, prisa, tensión, presión y llamadas de ¿cómo va lo mío? de los despachos. Es un ciclo que se repite, como las estaciones del año.
Este mismo artículo lo empiezo a escribir un lunes, desde la cafetería de la estación que está al lado del juzgado. A las 8:50 am.
Ayer, domingo, me tocó trabajar desde las 5:30 am hasta las 20 h, pequeña siesta en medio. Nada de playa, nada de diversión. Sólo adelantar trabajo.
El jueves pasado se cerró el plazo para presentar la declaración de la renta para domiciliar el pago.
Mientras un autónomo medios vive de este modo, gran parte de la sociedad va por otro lado. No digo en contra, pero al menos vive en una realidad paralela. Es una sociedad que vive de todos los chanchullos que leemos a diario en la prensa o en los telediarios. Vemos o leemos una sociedad que encarece bienes y servicios por pagos de favores, comisiones, financiaciones. Gente que se hace millonario a base de pelotazos ilegales -yo estoy a favor
de los pelotazos legales-. Vemos como el trabajador de a pie, el autónomo sufre bajo las olas de calor en verano y de frío en invierno.
Soy muy aficionado al sector primario.
Mi padre viene del pueblo donde se celebra la Semana Verde de Galicia, Silleda. La mayor feria de Europa del sector, sin exagerar o no. De un tiempo a esta parte, el ocio de televisión en casa es ver La Granja de Clarckson, en Prime. Un reality donde un periodista y presentador británico compró una granja en Costwolds e intenta que sea rentable. La
figura pública de Clarckson, famoso a la par que polémico por muchas cosas, se ha convertido en un referente del sector primario de Reino Unido por exponer -a veces denunciar públicamente- la difícil situación del sector. La excesiva burocracia, las prohibiciones absurdas, las situaciones que implican pérdidas por normas que carecen de sentido y la dependencia de un clima tan cambiante. En cinco temporadas, tuvo una con lluvias acumuladas históricas, uno con un clima razonable y tres con sequía.
El clima, imprevisible, insondable, se ha convertido en una lotería donde los ciclos habituales ya no son ni tan habituales ni tan cíclicos. Este año en Canarias hemos tenido récord de lluvias. También en muchas zonas de España. Ahora tenemos una ola de calor en
Europa -calor de aquella manera, claro que estuve en Sevilla a principios de junio y me río yo de la ola de calor en Oslo-.
Desde los años 2000 (pensemos que desde 1974 al 2000 han pasado 26 años y estamos en 2026) se habla del cambio climático, financiación para estudios, charlas, cátedras, observatorios, bombardeos con que va a haber ciclos de sequía con lluvias muy fuertes, etc. ¿Conocen ustedes un plan estratégico para construir infraestructuras serias para aprovecharse de estas lluvias fuertes?
Ya no digo embalses o balsas, digo mejora de barrancos, con cosas sencillas como limpieza, perímetros de protección con cauces parciales, mejoras de carreteras para mejorar la seguridad ante desprendimientos ¿Cuántas de han construido? Quizás dependan de la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado que llevan tres años sin ser aprobados.
Con estos dos ejemplos intento explicar, seguro que no todo lo bien que debería, que por un lado va el trabajo y por otro las decisiones que deberían facilitar ese trabajo.
¿Qué profesional o empresa no se encuentra o ha encontrado en estas situaciones absurdas? Tengo un cliente que está pendiente de un permiso de un ayuntamiento desde hace más de un año y medio para poder cerrar una instalación que verbalmente, le dicen que cumple con la normativa. Esa obra implica tener una actividad cerrada. El retraso en el permiso implica: un año y medio sin poder producir, un aumento de costes por la inflación y la pérdida de un momento de oportunidad.
Poco se habla de la pérdida de oportunidad por retrasos burocráticos. Jeremy Clarckson estuvo seis meses buscando un PUB para vender los productos de su granja porque según en qué ayuntamiento se ubicaba condiciones y velocidad para permisos y obras era diferentes. ¿Les suena?
Pues ahora traslademos eso a la administración de justicia. El clima son las decisiones arbitrarias para maquillar estadísticas. Los retrasos injustificados por falta de medios
personales y materiales que se destinan a lo que todos vemos en las noticias. La publicación de normas redactadas por personas que no han pisado un juzgado en su vida. Hoy me han dicho que estamos colapsados como juzgados de a pie. La última semana salió el Consejo del Poder Judicial a publicar estadísticas. El ministerio a felicitarse por bajar el número de juicios. Lo que uno vive, le cuentan, es el colapso interno absoluto y por eso las estadísticas son las que son. Yo no fiaría mi negocio a que un juicio se resolviese rápido.
Agárrense que vienen curvas.
El desánimoE
Luis Abeledo. Abogado
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