16/06/2026

Sesenta años de turismo en Canarias
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Miguel Borges Parejo. Directivo Turístico

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A finales de mayo, y dado el momento del año que es, es frecuente que valoremos el significado del día de Canarias, y con ello, qué significa ser canario y quienes queremos seguir siendo en las próximas décadas.
Para responder a estas y otras preguntas es inevitable que miremos hacia atrás, aunque sea el pasado más reciente, y como lo económico tiene un impacto directo en todo lo social, estamos obligados a introducir al turismo como el motor económico de nuestro desarrollo y por ello vamos a hablar en este artículo, del porqué del que nuestro sector merezca un reconocimiento histórico apartado de consideraciones menos subjetivas y más técnicas y académicas.
Empecemos por el principio y vayamos a los años 60 del pasado siglo, en los que en nuestra economía había un peso muy importante de la agricultura de exportación de productos como el plátano o el tomate y que siendo una actividad importantísima y necesaria, nos mantenía por su peso sobre el total de nuestro PIB, aislados del territorio continental en lo que a inversión y desarrollo en general se refiere. Pero a partir de esta década y con la llegada del turismo de masas, esta situación comenzó a revertirse gracias a la expansión del transporte aéreo y el aumento de la renta media en la Europa continental.
Por ello y a partir de los años 60 y 70, podemos afirmar que el turismo ha sido el principal motor de modernización económica en nuestra tierra, dado que ha supuesto un polo de atracción de capital extranjero, que ha generado en parte el que hayamos podido construir las infraestructuras aeroportuarias y de carreteras que cualquier economía desarrollada – y más en un territorio insular y fragmentado – necesita, o que zonas turísticas como los Cristianos, Playa del Inglés, Costa Teguise o Corralejo se hayan desarrollado y sean generadoras de empleo y riqueza. Por consiguiente, con esta consolidación del turismo como principal actividad económica del archipiélago, derivada del incremento continuo de visitantes internacionales entre el 1980 – 2000, conseguimos que el PIB regional creciera exponencialmente y gracias a todo ello, empezáramos a converger con otras regiones españolas, en otros tiempos muy alejadas de Canarias en lo económico.
Fue en estas dos décadas previas al inicio del siglo XXI, en las que el turismo desarrolló e hizo crecer una enorme oferta complementaria al margen del transporte y alojamiento necesarios para llevar a efecto la actividad turística, pero también hay que poner en valor que ha generado y genera un efecto arrastre sobre otras muchas actividades, como son la construcción, la agricultura de proximidad, la alimentación y también la economía digital, fortaleciendo y haciendo crecer vía externalidad a otros sectores de la economía, que a su vez hacen crecer el empleo más allá del sector servicios.
Lo que nos lleva a afirmar que esa atracción de inversión nacional e internacional que el turismo ha hecho posible, y con ello la elevada aportación de esta actividad al PIB, ha hecho que seamos capaces de generar riqueza y empleo de una forma nunca antes conocida en Canarias, con todo lo que ello lleva aparejado en lo que a también desarrollo social se refiere, ya que el crecimiento económico hace posible una distribución de la riqueza por vías directas e indirectas que propician que la renta se distribuya, produciendo que servicios como sanidad o educación sean accesibles para toda una población, que en el pasado, accedía minoritariamente a estudios medios o superiores o a una sanidad preventiva y de calidad.
Generalmente aquellos que vemos la internacionalización, la globalización y el libre comercio como algo positivo, creemos que el turismo ha provocado una serie de transformaciones sociales y culturales en positivo en nuestro archipiélago, comenzando socialmente porque el crecimiento de la población canaria desde los años 60 ha generado que lleguen trabajadores de otras regiones españolas y de otros países, que hayan habido cambios en el mercado laboral que han hecho que apareciesen nuevas profesiones vinculadas al turismo.
O apelando a lo cultural, que la sociedad canaria se haya internacionalizado y que nuestra identidad social y económica esté estrechamente vinculada al turismo.
A todos estos efectos positivos que el turismo ha tenido sobre Canarias, y como todo en la vida, habría que añadirle algunos costes que iremos minimizando con éxito en las próximas décadas, como por ejemplo que haya una concentración excesiva sobre la economía de una sola actividad, cuestión que ya hemos visto que es verdad solo en parte, dado que el efecto arrastre del turismo sobre otros sectores podría generar que la actividad turística sea más la solución que la causante del problema.
O también presiones sobre todo lo relacionado con el ámbito residencial, lo cual es más multifactorial que un hecho turístico y de lo que las administraciones públicas tendrán que hacerse cargo más pronto que tarde, si no queremos que se cronifique y acabe siendo un problema 100% estructural. Y en general presiones ambientales que vía tecnología y aplicando criterios de equilibrio y sostenibilidad, podremos sortear y superar como hemos sido capaces con otras muchas cuestiones.
También históricamente hemos superado múltiples crisis que han puesto a prueba nuestro modelo: la crisis del petróleo de los años 70, recesiones económicas como la crisis financiera de 2008, quiebra de operadores sistémicos clave, Covid 19 y otras circunstancias que nos han hecho salir más fuertes y reinventados en muchos sentidos, ya que si bien tenemos debates abiertos como sociedad, el que Canarias sea uno de los principales destinos turísticos de Europa y del mundo, hace que la digitalización y los nuevos modelos turísticos propicien que también crezcamos en turismo sostenible y regenerativo y que ello nos lleve a una transición energética del sector, que todo esto aumente la formación y que todo ello combinado conduzca a una mejora de la productividad que pueda propiciar que compatibilicemos crecimiento económico con bienestar social y ambiental.
Como resumen final de todo ello, podemos afirmar que, en gran medida, la historia reciente de Canarias es la historia de su desarrollo turístico, ya que en seis décadas, el archipiélago ha pasado de una economía basada principalmente en la agricultura y el
comercio portuario a convertirse en una de las regiones turísticas más importantes del mundo, y en medio de todo ello, se ha generado prosperidad, empleo y una modernización sin precedentes en nuestras islas, lo que sumado a los desafíos que tenemos por delante como sociedad, hacen que el principal reto para las próximas décadas sea el de mantener los beneficios económicos del turismo en equilibrio con nuestros recursos naturales y humanos, que son el principal atractivo del destino.

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