En un momento en el que la industria canaria busca aumentar su peso en la economía regional, ¿cómo valora el estado actual del tejido industrial y su capacidad para competir en un entorno global cada vez más tecnológico y exigente?
La aportación de la industria al PIB regional sigue siendo todavía reducida en Canarias, claramente por debajo de la media nacional y europea. Esto responde en gran medida a condicionantes estructurales como la insularidad, que implica mayores costes logísticos, dependencia energética y dificultades en el acceso a determinadas materias primas. A ello se suma que parte de nuestro tejido productivo presenta aún un nivel de madurez tecnológica mejorable.
El reto pasa por modernizar tecnológicamente la industria canaria, impulsando la innovación, la digitalización de los procesos productivos y su apertura a mercados exteriores. Hoy la competitividad industrial depende cada vez más de la tecnología y del conocimiento.
En ese proceso, la industria canaria debe apoyarse en el talento de nuestros ingenieros e ingenieras industriales. Desde el Colegio contamos con iniciativas como la Oficina Acelera pyme y el Centro CIDE de proximidad para acompañar a las empresas en ese proceso de modernización tecnológica.
Tras resolverse el concurso para renovar parte del sistema eléctrico canario, usted ha sido crítico con su resultado. ¿Qué balance hace del proceso y qué problemas de fondo pone de manifiesto para la transición energética en las islas?
El concurso permite avanzar en la renovación del sistema eléctrico tras años de retrasos, pero el resultado final queda lejos de los objetivos planteados. De los cerca de 1.000 megavatios que se pretendían renovar, la potencia nueva que finalmente se instalará será bastante inferior y, además, en islas como Lanzarote, La Gomera, La Palma o El Hierro no se incorporará nueva generación. En el caso de Gran Canaria, además, la potencia adjudicada es muy limitada.
A ello se suma que en la valoración han tenido más peso las ofertas económicas que las soluciones tecnológicas que facilitarían una mayor integración de energías renovables. Además, el proceso tampoco ha logrado aumentar la competencia y el sistema seguirá estando prácticamente dominado por Endesa. Canarias necesita un sistema eléctrico más moderno y competitivo si quiere avanzar de verdad en la transición energética.
La crisis energética europea y la volatilidad de los mercados están impactando en los costes de producción industrial, ¿qué papel deberían jugar las administraciones públicas para garantizar estabilidad energética y apoyar a las empresas industriales locales?
Las administraciones públicas deben garantizar un marco energético estable y predecible que permita a las empresas planificar sus inversiones y su actividad productiva. La industria necesita certidumbre, especialmente en un contexto de volatilidad en los mercados energéticos.
En un territorio como Canarias, además, es fundamental avanzar
en la diversificación del sistema energético y en la integración de energías renovables para reducir la dependencia exterior y los costes asociados a la generación.
Al mismo tiempo, es necesario impulsar políticas que favorezcan la eficiencia energética y el acceso a financiación para proyectos de modernización tecnológica.
En relación con la digitalización y la industria 4.0, ¿considera que las pymes industriales canarias están preparadas para afrontar este cambio tecnológico o se necesita un mayor impulso institucional y formativo?
En general, muchas pymes industriales canarias todavía se encuentran en fases iniciales de digitalización. Aunque en los últimos años se han producido avances, el grado de implantación de tecnologías vinculadas a la industria 4.0 sigue siendo desigual, especialmente en empresas de menor tamaño que disponen de menos recursos para abordar estos procesos.
La transformación digital requiere inversión, conocimiento y acompañamiento técnico. La digitalización ya no es una opción para la industria: es una necesidad para poder competir.
Desde el Colegio intentamos contribuir en esa dirección. Iniciativas como la Oficina Acelera pyme y el Centro CIDE de proximidad que realizamos en colaboración con el gobierno central y autonómico trabajan precisamente para acompañar a las empresas en sus procesos de digitalización, innovación y modernización tecnológica.
La colaboración entre el mundo académico y el sector profesional es cada vez más relevante; en este sentido, ¿qué impacto puede tener la cooperación entre el colegio profesional y las universidades en la formación de los futuros ingenieros industriales y en la transferencia tecnológica?
La colaboración entre la universidad y el sector profesional es fundamental para alinear la formación con las necesidades reales de la industria. Permite acercar a los estudiantes a la práctica profesional, conocer mejor los retos tecnológicos actuales y facilitar su incorporación al mercado laboral.
En el ámbito de la ingeniería industrial esta conexión es especialmente importante, porque muchas de las soluciones a los retos energéticos, industriales o tecnológicos pasan por la transferencia de conocimiento.
Desde el Colegio mantenemos una colaboración estrecha con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y desarrollamos distintas iniciativas dirigidas a los alumnos Máster Universitario en Ingeniería Industrial, como jornadas técnicas, premios a los mejores Trabajos Fin de Máster o modalidades de inscripción colegial gratuitas. Este tipo de actividades nos permite acercar la realidad profesional y colegial al ámbito universitario.
En el ámbito de la contratación pública, se ha debatido sobre la transparencia y la eficiencia en la adjudicacióde proyectos industriales y de infraestructura, ¿qué reformas considera necesarias para mejorar la confianza y la competencia en estos procesos?
En los últimos años se está recurriendo con mucha frecuencia a fórmulas como las encomiendas de gestión a medios propios para desarrollar proyectos y ejecutar obras públicas. Son instrumentos previstos en la normativa, pero deberían utilizarse de forma excepcional, principalmente en situaciones de urgencia o cuando la administración no dispone de medios suficientes.
El problema es que su uso se ha ido generalizando y en muchos casos está sustituyendo a los procedimientos de licitación abiertos.
La contratación pública debe garantizar competencia y las mejores soluciones técnicas para la administración. Cuando se reduce la concurrencia también se limita la participación de empresas y profesionales de la ingeniería.
“Defendemos una
mayor integración
de renovables
y un sistema
energético estable y
competitivo”
Finalmente, mirando hacia el futuro, ¿cuáles son los principales retos y objetivos estratégicos que deberían marcar la industria canaria y el trabajo del Colegio de Ingenieros Industriales de Canarias Oriental de cara al horizonte 2026?
Uno de los principales retos es reforzar el peso de la industria en la economía canaria y avanzar hacia un modelo productivo más diversificado, apoyado en la innovación, la digitalización y la transición energética. La industria se encuentra en un momento clave para convertirse en un sector importante de la economía canaria generando actividad y empleo cualificado en el archipiélago.
Desde el Colegio seguiremos trabajando para poner en valor la profesión de ingeniero industrial como un papel fundamental en este cambio de paradigma, apoyando la modernización tecnológica de las empresas, fomentar la innovación y contribuir al debate técnico sobre cuestiones estratégicas como la planificación energética o el desarrollo industrial. También es prioritario reforzar la colaboración con la universidad y acercar la profesión a los futuros ingenieros e ingenieras industriales, facilitando su incorporación al tejido productivo de Canarias.










