María Muriano Puigdollers: “Convertimos el excedente alimentario en eficiencia empresarial y oportunidades para quienes lo necesitan”
María Muriano Puigdollers, Responsable de Marketing y Comunicación de Phenix España
La nueva normativa sobre desperdicio alimentario obliga a las empresas a reforzar la gestión de sus excedentes. ¿Cómo está ayudando Phenix a supermercados, hoteles y empresas de restauración a convertir estas nuevas obligaciones en procesos más eficientes y medibles?
La nueva normativa supone un impulso para que las empresas pasen de una gestión puntual de los excedentes a modelos más estructurados, medibles y orientados a la prevención. En este contexto, Phenix ayuda a las compañías a profesionalizar la gestión del excedente mediante tecnología, monitorización y acompañamiento especializado.
Nuestro objetivo es que las empresas puedan saber qué excedentes generan, dónde se producen y qué alternativas existen para valorizarlos, priorizando siempre la prevención y, cuando el producto ya no puede comercializarse, pero sigue siendo apto para el consumo, su redistribución. Para ello contamos con soluciones de medición y análisis, digitalización de las donaciones y trazabilidad, además de formación y consultoría. Como solemos defender desde Phenix, el cumplimiento normativo de la prevención del desperdicio es el punto de partida, no el de llegada. Es decir, cumplir la ley no es el final del camino, sino una oportunidad para mejorar procesos internos, reducir pérdidas y generar un impacto social y medioambiental positivo.
Canarias tiene una realidad logística diferente por su condición de archipiélago. ¿Qué dificultades específicas encuentran a la hora de gestionar y redistribuir excedentes alimentarios entre las islas y qué soluciones puede aportar la tecnología?
La condición insular introduce una mayor complejidad logística, especialmente cuando hablamos de productos alimentarios con una vida útil corta. La distancia, los tiempos de transporte y la necesidad de coordinar distintos actores hacen especialmente importante que la gestión del excedente sea rápida y esté bien organizada.
En este contexto, la tecnología permite mejorar la coordinación entre los establecimientos que generan excedentes y las entidades sociales que pueden recibirlos, facilitando la identificación, gestión y trazabilidad de los productos. El objetivo es reducir al máximo los tiempos de respuesta y garantizar que los alimentos lleguen en condiciones adecuadas y con toda la información necesaria. En territorios como Canarias, contar con procesos digitalizados y una red local bien coordinada resulta especialmente relevante.
El sector turístico es uno de los grandes generadores de excedentes alimentarios en Canarias. ¿Qué margen existe para que hoteles y restaurantes mejoren la prevención del desperdicio y aumenten la cantidad de alimentos que llegan a entidades sociales?
Existe un margen importante de mejora, especialmente si se trabaja desde la prevención y no únicamente desde la gestión del excedente una vez que ya se ha generado. En hoteles y restaurantes es fundamental medir qué alimentos se desperdician, en qué momentos y por qué motivos. Esta información permite ajustar compras, previsiones, producción y gestión de stocks, lo que se traduce directamente en una optimización de sus costes operativos y en una mayor rentabilidad del establecimiento.
Al mismo tiempo, aquellos productos que finalmente generan un excedente, pero siguen siendo aptos para el consumo deben contar con canales ágiles de redistribución. La colaboración entre empresas y entidades sociales es clave para conseguir que estos alimentos puedan llegar a quienes los necesitan. Desde Phenix trabajamos para facilitar precisamente esta conexión, garantizando la trazabilidad, la seguridad alimentaria y una redistribución eficiente.
Phenix trabaja para conectar a empresas con organizaciones sociales mediante sistemas de trazabilidad. ¿Qué importancia tiene la digitalización para garantizar que cada excedente llegue de forma rápida, segura y transparente a quien lo necesita?
La digitalización es fundamental porque permite profesionalizar un proceso que, por su propia naturaleza, requiere rapidez, coordinación y trazabilidad. Una plataforma tecnológica permite registrar los excedentes, conocer qué producto está disponible, gestionar su destino y hacer seguimiento del proceso.
Además, la trazabilidad aporta seguridad tanto para la empresa como para las entidades sociales, ya que permite tener una visión centralizada de los productos gestionados y reducir posibles riesgos. En Phenix combinamos esta tecnología con el acompañamiento de nuestros equipos y una red de entidades sociales para conseguir que la redistribución sea lo más eficiente posible.
En Canarias conviven una fuerte actividad turística, una elevada dependencia de productos importados y costes logísticos elevados. ¿Puede una mejor gestión de los excedentes contribuir también a reducir costes y hacer más sostenible la cadena alimentaria de las islas?
Sí. La gestión del excedente no debe entenderse únicamente desde una perspectiva medioambiental o social, sino también como una cuestión de eficiencia empresarial. Cada producto que se compra, almacena, transporta y finalmente no se aprovecha supone una pérdida de recursos y de valor para la compañía.
Medir y analizar dónde se generan los excedentes permite identificar ineficiencias y optimizar procesos, desde las compras y la gestión de stocks hasta la operativa de los establecimientos. Además, aprovechar los productos que todavía tienen valor mediante la redistribución permite recuperar parte de ese valor y reducir el impacto asociado a su desperdicio.
En territorios insulares, donde la logística tiene una complejidad añadida, mejorar la eficiencia de la cadena puede tener todavía más importancia. La tecnología y el análisis de datos pueden ayudar a tomar mejores decisiones y anticiparse a la generación de excedentes.
Los acuerdos como el alcanzado con Foodiz han permitido rescatar cientos de kilos de producto ultrafresco cada semana. ¿Qué otros sectores o tipos de empresas consideran prioritarios para ampliar este modelo de aprovechamiento y donación en Canarias?
Además del retail y la restauración, consideramos especialmente relevante seguir trabajando con todos aquellos actores de la cadena alimentaria en los que se generan excedentes que todavía pueden ser aprovechados: fabricantes, distribuidores, plataformas logísticas, operadores de alimentación y empresas vinculadas al sector turístico.
En Canarias, el sector HORECA tiene un potencial especialmente relevante por el peso que tiene el turismo en la economía de las islas. También es importante seguir trabajando con empresas que manejan productos ultrafrescos, donde la rapidez en la gestión del excedente es especialmente determinante.
El objetivo es ampliar progresivamente la red de empresas y entidades sociales, pero también mejorar la calidad de las donaciones, facilitando que las personas en situación de vulnerabilidad puedan acceder a productos frescos, de calidad y con un buen aporte nutricional, que de otro modo podrían acabar desperdiciándose. De este modo, buscamos que cada vez más alimentos puedan tener una segunda vida y contribuir, al mismo tiempo, a una alimentación más completa y equilibrada para quienes más lo necesitan.
De cara a los últimos meses de 2026, ¿cuáles son los principales objetivos de Phenix en Canarias y España en materia de expansión, nuevas alianzas, digitalización, cumplimiento de la normativa y reducción del desperdicio alimentario?
Nuestro objetivo es seguir consolidando el crecimiento de Phenix en España y ampliar nuestra colaboración con empresas de gran consumo, industria y HORECA. Queremos seguir acompañando a las compañías en la adaptación a las nuevas exigencias normativas, pero también ayudarles a ir un paso más allá y avanzar hacia modelos de prevención y reducción del desperdicio.
La expansión de nuestra red de empresas y entidades sociales, la digitalización de la gestión del excedente y una mayor capacidad de medición y análisis serán líneas de trabajo prioritarias. En definitiva, buscamos que la gestión del excedente deje de ser un proceso reactivo y se integre cada vez más en la estrategia y operativa de las compañías, generando valor económico, social y medioambiental