Probabilidad de estanflación, concepto repetido mil veces en los últimos días, ya que el Consejo General de Economistas alerta de la posibilidad de encontrarnos en esta situación en un futuro próximo, debido sobre todo a la combinación de varios factores, como son la inflación, los precios de la energía y en general la incertidumbre geopolítica internacional. Pero vamos a centrarnos desde el principio en ello desde, por un lado, la óptica de que es un suceso que puede acaecer pero no con una probabilidad del 100% – como sucede con todo lo relacionado con las cienciassociales – y por otro lado, desde la perspectiva de las soluciones, o bien para evitarla, o bien para que sea corta y de la menor intensidad posible.
Y de ahí que la mayoría de los expertos defiendan que las medidas para paliar esta subida de precios causada por la inflación y por las barreras comerciales y arancelarias impuestas en los últimos tiempos, tienen que venir, aparte de por el lado de la demanda – con las consabidas subidas de los tipos de interés – también y sobre todo, por el lado de la oferta, por lo que urge la aplicación de políticas que empujen la productividad y la eficacia de las empresas y que mitiguen los factores que causan esa posible combinación de estancamiento económico con inflación.
Por otro lado, y según el informe del CGE con datos recabados a partir de fuentes expertas, el aumento y mantenimiento de la inversión empresarial sería otro factor clave a tener en cuenta a la hora de evitar el indeseable estancamiento económico, por lo que aumentar la seguridad jurídica a través de marcos regulatorios estables y rigurosos, a la par que reducir la incertidumbre política, son medidas que junto a las de tipo financiero y de política monetaria, podrían beneficiar a la economía sin olvidar nunca a las del lado de la oferta ya citadas anteriormente.
Y por dar otro toque de optimismo, pero siempre siendo realistas y con datos expertos como sustento principal de lo expuesto, las respuestas de los especialistas coinciden en mostrar una situación en la que se mantiene un cierto crecimiento económico y en las que
las expectativas han ido bajando dada la gran incertidumbre y la falta de confianza derivada de ella, pero en las que no se contemplan recesiones o crecimientos negativos que tornen la situación a muy preocupante.
Y vamos ahora «a barrer para casa» y veamos cómo impactaría en Canarias y en su sector turístico, un estancamiento de esta naturaleza, ya que si esa estanflación fuese exclusivamente española, esta afectaría relativamente menos de lo que inicialmente podría pensarse, dado que la mayor parte del año los turistas que nos visitan son o bien originarios de países de la UE o bien británicos, a los que no les afecta en el bolsillo ese estancamiento de la misma forma que al turista nacional, así que una buena marcha de economías como la británica, las nórdicas o la alemana nos mantendrían con un crecimiento o mantenimiento sostenido de la llegada de turistas al archipiélago.
Pero en cualquier caso, y para mantener la cuota de turismo nacional que recibimos sobre todo en verano, habría que impulsar medidas que provoquen mejoras en la productividad, a la par que la oferta de productos turísticos se ajusta para ser atractivos para una demanda con pérdida de poder adquisitivo ante una inflación creciente, que hace que la capacidad de compra del consumidor se vea resentida y se tenga derivado de ello en cuenta cada vez más, la variable precio.
Vamos por ello a ocuparnos de lo que toca hacer y en la medida de nuestras posibilidades contribuir a que esa indeseable situación sea una mera probabilidad y no un hecho consumado, pero exijamos a los responsables de la política económica que usen los mecanismos de los que disponen para que la economía continúe creciendo, se contenga la inflación y la certidumbre política y regulatoria sean una realidad lo antes posible a nivel nacional e internacional, ya que de ello depende la buena marcha económica en general y el desarrollo social en particular, ahora que cada vez se escuchan más estos conceptos «sociales» en los speech de nuestros responsables y líderes, deberíamos de recordarles que economías competitivas y saneadas generan sociedades prósperas y socialmente ricas y equilibradas.
Confiemos en el crecimiento, la estabilidad y en que todos aquellos que ostentan una posición de responsabilidad, asuman sus obligaciones, se rodeen de expertos y tomen las mejores decisiones que hagan que evitemos un estancamiento indeseado en el corto, el medio y largo plazo.
Y seamos positivos, ya que nuestra tierra, tiene mucho a su favor para mantenerse como el líder turístico que es y sostener los niveles de crecimiento económico de los últimos años, pero añadiendo las mejoras necesarias en infraestructuras y vivienda, que se siguen retrasando en el tiempo y que de no acometerse, tendrán paulatinamente un impacto negativo aún mayor en lo económico y lo social.











