Canary Washing: cuando poner el nombre de Canarias no basta para defenderla
Alonso Fernández. Secretario General de ASUICAN
Canarias es mucho más que una imagen. Es un territorio, una identidad y una economía construida sobre el esfuerzo de miles de personas que trabajamos cada día para producir, transformar y distribuir bienes y alimentos.
En los últimos años, la identidad canaria y su origen han ganado protagonismo como elementos de comunicación comercial, impulsados por un consumidor cada vez más interesado en conocer y apoyar la producción local.
Sin embargo, esta tendencia exige que la referencia a Canarias esté respaldada por un compromiso real. Ahí surge el concepto de Canary Washing, entendido como el uso de la identidad y los símbolos canarios como reclamo comercial sin una correspondencia real con las compras, la producción o el apoyo al tejido económico de las islas.
La defensa de lo canario no se mide por la imagen o formato de un establecimiento o una campaña puntual, sino por hechos: compras reales, relaciones estables y un compromiso continuo con agricultores, ganaderos, cooperativas e industrias alimentarias.
El verdadero compromiso con Canarias debe medirse por la capacidad de generar actividad económica en las islas, sostener empleo, impulsar a los proveedores locales y mantener relaciones comerciales estables a lo largo del tiempo. Son esos hechos, y no únicamente la comunicación comercial, los que fortalecen el tejido productivo canario Canarias no se mide por una imagen, sino por una cadena de valor.
Cada producto canario representa mucho más que un origen geográfico. Detrás de cada alimento cultivado, elaborado o transformado en nuestras islas existe una amplia cadena de profesionales que generan actividad económica, empleo y oportunidades.
Agricultores, ganaderos, cooperativas, industrias alimentarias, empresas logísticas, transportistas y supermercados formamos parte de un mismo sistema que contribuye a fijar población, mantener el territorio activo y fortalecer la economía canaria.
Por eso, cuando una empresa decide poner en valor el origen canario de sus productos, esa decisión debe ser bienvenida siempre que exista una correspondencia entre el mensaje y la realidad. Cuanto mayor sea la demanda de productos locales, mayores serán también las oportunidades para que nuestros productores puedan crecer y consolidarse. Pero ese compromiso debe demostrarse con hechos.
El producto canario necesita estabilidad, no acciones puntuales
Debemos ser conscientes de que Canarias, por sus propias características, no puede producir todo aquello que consume. Nuestra condición de región ultraperiférica, las limitaciones del territorio agrícola, la escasez de agua y las dimensiones del mercado hacen necesaria la importación de determinados productos.
Esto no debe entenderse como una contradicción. La producción local y la importación son realidades complementarias y necesarias para garantizar el abastecimiento de una población de más de dos millones de habitantes, además de los visitantes que recibe nuestro archipiélago.
Precisamente por ello, apostar por el producto canario requiere un compromiso aún mayor. Significa mantener compras durante todo el año, adaptarse a la estacionalidad de las producciones, trabajar con explotaciones de menor dimensión y construir relaciones comerciales estables que permitan a agricultores e industrias planificar su futuro con seguridad.
Lo verdaderamente importante es que el consumidor tenga información clara y transparente sobre el origen de aquello que compra. La identificación del producto canario debe basarse en criterios objetivos, no en percepciones creadas por un determinado formato de venta.
El supermercado, un aliado permanente del productor canario
En ocasiones se transmite la idea equivocada de que la defensa del producto canario depende del formato donde se comercializa. Esa visión no responde a la realidad.
Un establecimiento no es más canario por utilizar una determinada estética, presentar sus productos de una manera concreta o realizar campañas vinculadas al territorio.
Ese compromiso comienza mucho antes de que el consumidor encuentre el producto en el lineal. Empieza cuando se establecen acuerdos comerciales que permiten planificar cultivos, inversiones y producción, reduciendo la incertidumbre y favoreciendo el desarrollo del sector primario y de la industria alimentaria canaria
Los supermercados somos el principal cliente del campo y de la industria alimentaria canaria. Nuestra función es establecer relaciones comerciales permanentes que permitan a agricultores, ganaderos e industrias planificar sus producciones, invertir, mantener empleo y desarrollar nuevos productos.
Además, asumimos el reto de garantizar que esos productos lleguen diariamente a todos los rincones del archipiélago, superando las dificultades derivadas de la insularidad y asegurando que el consumidor pueda acceder a la producción local con regularidad, seguridad y calidad.
También debemos reconocer el papel esencial de las cooperativas y organizaciones de productores, que realizan una labor imprescindible de selección, clasificación, envasado, control de calidad y preparación del producto antes de llegar al consumidor. Sin ese trabajo sería imposible garantizar un suministro regular y con todas las garantías.
La verdadera defensa del producto canario no está en una acción puntual, sino en una relación continua entre todos los agentes de la cadena alimentaria.
Transparencia para proteger el valor de la marca Canarias
El consumidor tiene derecho a recibir información clara y veraz. Por ello, todas las empresas que formamos parte de la cadena alimentaria debemos actuar con responsabilidad y garantizar que las referencias al origen sean precisas y no generen confusión.
Las marcas deben evitar mensajes que puedan hacer creer que un producto es canario cuando no lo es o cuando su relación con Canarias es únicamente testimonial.
Del mismo modo, las administraciones públicas deben establecer criterios homogéneos y verificables para proteger el valor de la marca Canarias y evitar prácticas que puedan perjudicar tanto al consumidor como a los propios productores locales, y especialmente no sobrevalorar unos formatos comerciales sobre otros invocando la bandera de la canariedad.
La mejor forma de proteger la marca Canarias es valorar el compromiso efectivo de todas las empresas que contribuyen al desarrollo del tejido productivo, evitando identificar el apoyo al producto local con un único modelo comercial o con acciones promocionales de carácter puntual.
También es necesario seguir explicando cómo funciona la cadena alimentaria y poner en valor el papel que desempeña cada uno de sus integrantes. Los supermercados garantizamos la disponibilidad permanente de productos, la seguridad alimentaria, la trazabilidad y la conexión diaria entre productores y consumidores.
La canariedad se demuestra con compromiso y este se mide por el volumen de compras, no por la imagen del establecimiento.
Desde ASUICAN defendemos que la protección del origen canario debe construirse sobre realidades, no sobre percepciones. El producto local no necesita únicamente visibilidad, necesita apoyo efectivo, compradores estables, acuerdos duraderos y una cadena de valor comprometida con su crecimiento.
Por eso, la verdadera canariedad no se encuentra en un escaparate ni en una campaña de marketing. Se encuentra en las compras realizadas a nuestros agricultores e industrias, en el apoyo continuado durante los doce meses del año y en la capacidad de garantizar al consumidor un producto local de calidad, seguro y disponible.
Todo ello permite al consumidor acceder durante todo el año a una oferta amplia de productos locales con las máximas garantías de calidad, seguridad alimentaria y disponibilidad
No existe un indicador más objetivo del compromiso con el producto canario que el volumen de compras realizadas a proveedores de las islas y la continuidad de esas relaciones comerciales durante los doce meses del año.
Frente al Canary Washing, debemos apostar por una Canarias auténtica, una Canarias basada en hechos, compromiso y resultados. Porque defender lo canario no es solo decirlo. Es demostrarlo.