Sábado 5 de septiembre de 2026
Nueva Economía

La Importancia de calcular el ROI de la IA

Si hablas con cualquier empresario te dirá que la inversión en tecnología solo tiene sentido si le ayuda a reducir gastos o le permite aumentar sus ingresos, de lo contrario la identificará de manera automática como algo inútil que no aporta valor en el negocio.

Y la realidad, nos guste o no, es que esto siempre ha sido así, aunque muchas veces los tecnólogos nos hayamos empeñado en hacer oídos sordos instalándonos en un discurso autocomplaciente que es el que nos ha llevado a repetir tantas veces frases del tipo “ya se darán cuenta de qué va esto” o “seguro que lo harán cuando la competencia los adelante por la derecha”.

Pero la industria tecnológica comienza a desesperarse porque ve cómo la velocidad de adopción de la Inteligencia Artificial está siendo mucho más lenta que la que contemplaban en sus peores previsiones y eso está poniendo muy nerviosos a los inversores.

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Llegados a este punto tenemos dos opciones: replicar el pensamiento que históricamente nos ha acompañado demonizando a los empresarios y su bajo grado de madurez digital; o bien, intentar entender por qué no se deciden a firmar ese proyecto de IA que, tal y como les hemos prometido, les va a cambiar la vida.

Para comprender sus dudas y su inacción que tanto nos desespera lo mejor es escucharlos con atención y ponernos en sus zapatos para así responder con honestidad a la pregunta que todos se hacen y que es la que de verdad les frena. ¿Pero la IA reducirá mis gastos o aumentará mis ingresos? ¿Quién me lo asegura?

Así de simple, esto no va de tecnología, va de negocio y de rentabilidad, en la práctica, el único lenguaje que hablan las empresas. Pensar lo contrario es engañarnos. Asumiendo que este es el escenario en el que nos tenemos que mover si queremos acelerar la adopción de la IA toca dejar a un lado la versión más romántica de los Unos y Ceros y centrarnos en su conversión a euros.

Este cambio de paradigma es el que nos lleva a pensar que quizás el ROI de la IA no está siendo tan apetecible o tan evidente para el empresario como creíamos. Si queremos desbloquear esta situación tenemos que bajar al barro y poner todas las cartas sobre la mesa porque, de lo contrario, las empresas seguirán en el modo avestruz.

Empecemos por lo más sencillo y calculemos el ROI de un proyecto IA como lo haríamos con cualquier otra inversión sabiendo que esta métrica financiera nos dará el rendimiento económico o la rentabilidad de la inversión en relación con su coste.

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Para ello primero identificaremos los ingresos totales esperados en el proyecto de IA. Seguidamente le restaremos el coste de la inversión para obtener el beneficio neto. El resultado lo dividiremos por la inversión y lo multiplicaremos por 100 para pasarlo a porcentaje

Como podemos ver nada diferente al cálculo del ROI de cualquier inversión que no sea IA así que, en principio, nada nuevo que añadir. ¿O no?

Pero la realidad es que si fuera tan simple no habría que explicarle nada a los empresarios que son los verdaderos expertos de olfatear el ROI de un proyecto. ¿Qué se nos está escapando que está haciendo que los proyectos IA no terminen de arrancar? ¿Qué no terminan de ver las empresas?

Quizás la clave esté en dos factores que la fórmula tradicional del ROI no contempla. Por un lado, los costes ocultos de la IA que tienen mucho que ver con la falta de claridad en el cálculo de tokens o en la previsión de saber cuánto voy a gastar antes de lanzar un proceso.

Será preciso aclarar este punto si queremos seguir avanzando porque las sorpresas en las facturas de la IA solo hacen que los proyectos terminen en el baúl de los recuerdos.

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El otro factor que está siendo determinante, y que tampoco aparece en la fórmula del ROI, es la Tasa de Adopción que es la que realmente marcará el éxito o el fracaso del proyecto IA.

La mayoría de los proyectos de IA suelen tener un ROI muy atractivo, pero que se desvanece cuando llega a manos de los usuarios finales. Son muchas las razones que terminan por deteriorar el ROI: unas veces la falta de formación, otras las políticas de implantación excesivamente laxas que permiten mantener los antiguos procedimientos existentes en la empresa antes de la IA…

A día de hoy, todo lo que envuelve a la IA está cogido con alfileres y dar algo por supuesto significa poner el proyecto en jaque. Por lo pronto vamos aprendiendo que, o ponemos el foco en el ROI y aparcamos el debate de los modelos o esto no va a avanzar todo lo rápido que nos gustaría.

Pero el cálculo del ROI de la IA nos deja un aprendizaje mucho más importante y es que, como no podía ser de otra manera, el usuario siempre debe estar en el centro de todo este cambio de paradigma porque, como hemos visto, la Tasa de Adopción está en sus manos.

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