¿Cuál es la historia de Gráfica Sabater y cómo ha evolucionado la empresa hasta convertirse en lo que es hoy en día?
Gráfica Sabater comenzó con mi socio, quien era el dueño y administrador. Inicialmente, empezó con una copistería en el sur de Tenerife. A partir de ahí, el negocio fue creciendo y, en el año 2000, se trasladó a Santa Cruz de Tenerife, donde instaló su primera máquina de impresión frente al cementerio. Permaneció allí un par de años hasta que nos trasladamos a nuestra nave principal. Hasta el año 2014, éramos una imprenta tradicional, realizando los trabajos habituales del sector. Sin embargo, a partir de ese momento comenzamos a diversificar el negocio, incorporando una fábrica de etiquetas, packaging, bolsas de papel, vasos de cartón y gran formato.
En cuanto a la evolución económica, comenzamos con una facturación de cero y actualmente alcanzamos los 10 millones de euros, contando con una plantilla de 67 empleados.
Teniendo en cuenta esta evolución, ¿cómo ha sido el proceso de expansión de la empresa dentro y fuera de Canarias?
Actualmente no vendemos fuera de Canarias. Hemos decidido centrarnos en el mercado local, donde todavía existe un amplio margen de crecimiento, ya que hay muchas imprentas, lo que indica que sigue habiendo trabajo. No obstante, echamos en falta ciertas políticas relacionadas con las licitaciones, ya que una parte importante del trabajo de imprenta en Canarias se está adjudicando fuera del territorio, lo que afecta al crecimiento de las empresas locales. A pesar de ello, toda nuestra producción se realiza íntegramente en Canarias.
En relación con los productos y soluciones gráficas que ofrecen, ¿cuáles son los más demandados actualmente por sus clientes?
Estamos cada vez más enfocados en el sector de la alimentación. En este sentido, el packaging, las etiquetas, las bolsas de papel y los vasos de cartón tienen una gran demanda, ya que son productos de uso cotidiano. Todo lo relacionado con la alimentación es, en estos momentos, lo que mayor consumo genera.
El sector de las artes gráficas ha experimentado importantes cambios con la tecnología. ¿Cómo ha influido la digitalización en su forma de trabajar y en los servicios que ofrecen?
Hemos tenido que adaptarnos progresivamente, no solo en términos de digitalización, sino también mediante la incorporación de maquinaria más automatizada. Esto se debe, en parte, a la falta de personal especializado en el sector, algo que contrasta con épocas anteriores. Actualmente buscamos máquinas más fáciles de operar y que, además, sean respetuosas con el medio ambiente.
Recientemente hemos incorporado una nueva máquina de seis colores con rebarnizado acrílico, lo que ha supuesto una inversión cercana a los dos millones de euros. Esta adquisición nos permitirá mejorar la precisión, la calidad y contribuir a la sostenibilidad, reforzando nuestro compromiso con la innovación.
En relación con el empleo, ¿cómo perciben la situación actual y qué medidas consideran necesarias para fomentar el empleo juvenil?
Observamos dos perfiles claramente diferenciados en la sociedad. Por un lado, jóvenes que desean formarse y a quienes, en muchos casos, se les anima a salir de Canarias para continuar sus estudios debido a la complejidad del entorno local. Por otro lado, existe un grupo de jóvenes que no tiene interés en continuar estudiando.
Para este segundo grupo, es fundamental generar oportunidades laborales que no requieran una formación universitaria, como ocurre con la formación profesional, que consideramos muy valiosa. Sin embargo, el principal problema no es tanto la formación como la falta de implicación. Hemos observado que muchos jóvenes en prácticas presentan un bajo nivel de motivación.
En comparación con generaciones anteriores, donde el trabajo se vinculaba a proyectos de futuro, actualmente percibimos una mayor orientación hacia el disfrute inmediato, como viajar o vivir experiencias, sin una planificación a largo plazo. Esto dificulta la incorporación de personal comprometido en sectores como el nuestro.
Además, cada vez más empresas buscan diferenciarse visualmente. ¿Cómo ayudan ustedes a las marcas a transmitir su identidad a través del diseño y la impresión?
Consideramos fundamental fomentar el concepto de “elaborado en Canarias” y el consumo local. Es un aspecto en el que insistimos constantemente, ya que permite a las empresas locales crecer e invertir, como en nuestro caso.
Muchos clientes cuentan con sus propios diseñadores y nos entregan los proyectos ya desarrollados. No obstante, también disponemos de un equipo de seis profesionales que se encarga del diseño. En cualquier caso, hacemos especial hincapié en la importancia del consumo local, especialmente en el sector de la alimentación.
La sostenibilidad es un aspecto clave en la actualidad. ¿Qué prácticas implementan para trabajar de manera responsable con el medio ambiente?
Trabajamos bajo normas de calidad que incluyen el uso de materiales certificados, como aquellos provenientes de bosques gestionados de forma sostenible. Además, estamos comprometidos con la reducción de la huella de carbono y buscamos continuamente materiales más reciclables. Todo ello forma parte de un proceso constante de mejora para ofrecer soluciones más respetuosas con el medio ambiente.
Por último, ¿cuáles son los principales objetivos y proyectos de futuro de la empresa?
Nuestro objetivo es seguir apostando por el sector de la alimentación, desarrollando nuevos productos que actualmente se importan desde la península y que podrían fabricarse en Canarias. A medio y largo plazo, aspiramos a convertirnos en una de las principales industrias del archipiélago en el suministro al sector alimentario, alcanzando una facturación cercana a los 20 millones de euros en un horizonte de entre 10 y 15 años.
Además, me gustaría reforzar la importancia del consumo local y del “elaborado en Canarias”, ya que es clave para el desarrollo económico del territorio. Asimismo, reitero la preocupación por la falta de implicación del personal joven, un aspecto que consideramos fundamental para el futuro del sector.









