Es un gran honor contar con usted, uno de los empresarios de Canarias más galardonados en la última década. Ha recibido numerosos premios en las islas, lo que refleja una trayectoria destacada y un trabajo bien hecho.
La verdad, a veces nos da un poco de vergüenza recibir tantos reconocimientos. Uno está trabajando sin pensar en estas cosas, solo pensamos en sacar la empresa adelante y mantener los puestos de trabajo que tenemos.
Pero parece que alguien está mirando, observando y dice, pues mira, merece que te demos las gracias públicamente. Esto para nosotros es un honor y no podemos sino agradecerlo siempre. Sin duda, y sin desmerecer a ningún otro, recibir la Medalla de Oro de Canarias 2024 fue uno de los momentos más emocionantes.
Hablamos de uno de los empresarios más representativos de Canarias, con un grupo de alrededor de 1.200 trabajadores. Más adelante profundizaremos en sus franquicias y proyectos, pero me gustaría retroceder en el tiempo. ¿Cómo fueron sus inicios, don Amid?
Vine a España desde Siria con el propósito de estudiar Medicina, siguiendo una tradición familiar que valoraba esta profesión por su prestigio social y estabilidad económica. Sin embargo, las limitadas plazas en las facultades sirias llevaban a muchas familias a enviar a sus hijos al extranjero, y España fue uno de los destinos principales.
Entre 1968 y 1970 llegaron aproximadamente 15.000 estudiantes sirios para estudiar Medicina, y yo fui uno de ellos. Al llegar, el primer reto fue el idioma, que aprendí durante varios meses antes de incorporarme a la universidad. Viajé con dos amigos de mi región y nos matriculamos en la recién creada Universidad de La Laguna.
Comencé la carrera de Medicina, pero pronto comprendí que no era la profesión que realmente quería ejercer. Esto me llevó a replantear mi camino y orientarme hacia el ámbito en el que finalmente desarrollé mi vida profesional.
¿Cómo pasó de esos inicios ya empezando como empresario al grupo tan grande que poese ahora?
Cuando llegué, comencé a observar el mercado y el entorno comercial, un ámbito que siempre me había atraído. Podría decirse que tenía una clara vocación por el comercio.
En aquel momento, gran parte de la actividad estaba en manos de comunidades hindúes y árabes, lo que me hizo ver que existían claras oportunidades de negocio. Esa realidad despertó mi interés, aunque mi padre insistió en que primero debía completar una formación académica, por lo que estudié Náutica.
Durante mis estudios empecé a dar mis primeros pasos en el mundo empresarial como intermediario entre comerciantes, comprando mercancía que a unos les sobraba y vendiéndola a otros que la necesitaban. Así fui aprendiendo el sector desde dentro, cumpliendo siempre los compromisos y generando confianza.
Con el tiempo decidí emprender por mi cuenta y abrí mi primera tienda. Desde el inicio tuve claro que la ubicación era clave, apostando por zonas de gran afluencia como las paradas de autobús, una decisión que resultó muy acertada. El negocio funcionó bien desde el principio y marcó el inicio de un camino de crecimiento que nos ha traído hasta la actualidad.
Hasta el día de hoy que es usted el mayor franquiciado de España. ¿Cuál diría que es el secreto del éxito en este negocio tal y como usted lo ha vivido?
El éxito llegó después del fracaso. En nuestros inicios operábamos como franquiciadores, con una marca propia que permitía a otros empresarios abrir tiendas bajo nuestro modelo en distintas islas o localidades. Nosotros suministrábamos la mercancía y compartíamos los resultados según los acuerdos establecidos.
En aquella época, Canarias estaba relativamente aislada de la competencia exterior, lo que favorecía el negocio. Sin embargo, la llegada de grandes superficies y el desarrollo de centros comerciales marcó un cambio claro en el mercado, obligándonos a replantear nuestra estrategia.
Decidimos entonces transformarnos y pasar de franquiciadores a franquiciados, buscando marcas en Europa que quisieran implantarse en Canarias. Las primeras experiencias no fueron buenas: fracasamos con las siete primeras marcas, con las consiguientes pérdidas económicas, pero también con un aprendizaje clave sobre el funcionamiento del sector.
Con el tiempo adquirimos experiencia, aprendimos a seleccionar mejor las marcas y a establecer relaciones más equilibradas. También adoptamos un principio fundamental: cumplir siempre los acuerdos y garantizar la puntualidad en los pagos, lo que generó confianza con los franquiciadores.
Gracias a este proceso, fuimos incorporando nuevas franquicias y consolidando nuestro crecimiento hasta convertirnos en uno de los multifranquiciados más importantes de España.
¿Es más fácil emprender o abrir un negocio en la actualidad, o lo era en el pasado, como en sus inicios?
Desde mi punto de vista, emprender era más sencillo en el pasado. Había menos competencia y el cliente era menos exigente e informado, lo que hacía el entorno más accesible para iniciar un negocio.
Hoy en día, abrir un establecimiento requiere una inversión mucho mayor. Lo que antes podía costar alrededor de 100.000 euros, ahora puede superar el millón, debido a las mayores expectativas del cliente en cuanto a ubicación, comodidad, servicios y calidad de los espacios.
Además, la competencia es mucho más intensa, lo que obliga a ofrecer siempre un nivel superior para destacar. En conjunto, emprender hoy es un proceso más complejo, costoso y exigente que en el pasado.
En el ámbito del comercio hemos observado numerosos cambios a lo largo del tiempo, desde el auge de los centros comerciales hasta el actual impulso de las zonas comerciales abiertas.
¿Cómo interpreta esta evolución de las preferencias del consumidor, teniendo en cuenta que, en última instancia, es el cliente quien marca la pauta del mercado?
Efectivamente, el factor clave es el cliente. A veces se observan modelos de negocio exitosos en ciudades como Madrid, Barcelona o Londres, pero eso no garantiza que funcionen igual en otros lugares, principalmente por la falta de masa crítica de clientes.
Por ello, es esencial analizar la demanda de cada ciudad según su tamaño y características. En grandes urbes, los centros comerciales funcionan muy bien, sobre todo aquellos con “locomotoras” —grandes operadores de alimentación o moda— que generan un flujo constante de clientes.
En cambio, en ciudades medianas o pequeñas suelen encajar mejor las zonas comerciales abiertas, que ofrecen una experiencia más cercana y de paseo. Sin embargo, estas áreas a menudo tienen la desventaja del aparcamiento, algo que los centros comerciales sí resuelven con facilidad.
También es un error comparar ciudades de distinto tamaño sin considerar sus diferencias estructurales. Cada una requiere un modelo adaptado a su realidad.
En definitiva, deben coexistir distintos formatos según el contexto, y solo en grandes ciudades es posible que centros comerciales y zonas abiertas convivan de forma equilibrada.
En este caso, para el Grupo Número 1, conviven perfectamente dentro de las islas ambos formatos, en función del territorio.
En el Grupo Número 1 procuramos actuar con objetividad y equilibrio, apoyando especialmente las zonas comerciales en ciudades como Santa Cruz de Tenerife. En ciudades más grandes, entendemos que pueden convivir ambos modelos.
Nuestra visión no es solo empresarial, sino también urbana: buscamos ciudades vivas, donde las familias puedan pasear, disfrutar y hacer uso de los comercios en la calle, generando dinamismo en el entorno.
Sin embargo, cuando no existe suficiente demanda para sostener ambos modelos —centros comerciales y zonas comerciales abiertas—, la competencia puede perjudicar a ambos, al no alcanzar el flujo de clientes necesario para su viabilidad.
Estamos observando una importante evolución en el sector del comercio, especialmente tras la pandemia, con el fuerte impulso del comercio electrónico y la digitalización de los establecimientos.
En este contexto, ¿hacia dónde cree usted que se dirige el sector del comercio? Tras analizar el pasado y el presente, ¿cuál considera que será la tendencia en el futuro?
El futuro del comercio se orienta claramente hacia la compra por internet, una tendencia ya consolidada y en continuo crecimiento.
El teléfono móvil ha sido clave en esta transformación, ya que permite gestionar prácticamente cualquier actividad cotidiana y ha cambiado por completo nuestra forma de vida, incluso en aspectos tan simples como enviar una felicitación.
Es un cambio profundo que probablemente irá a más en los próximos años, aunque su evolución exacta es difícil de prever.
En cualquier caso, no queda otra opción que adaptarse a esta nueva realidad.
Hablábamos fuera de micrófono sobre la importancia de ser un buen empresario, cumpliendo con los trabajadores y con todas las obligaciones adquiridas en procesos de venta de marcas o negocios.
Para usted, este aspecto es fundamental. ¿Considera que la satisfacción del trabajador y el cumplimiento responsable de las obligaciones empresariales son claves en la gestión de cualquier compañía?
Desde el inicio, tenemos claro que el principal activo de cualquier empresa es el capital humano: las personas que trabajan en ella, identificadas con su filosofía y parte activa en las decisiones del grupo.
A lo largo del tiempo, algunas marcas con las que trabajábamos fueron vendidas o modificaron sus condiciones, lo que dio lugar a procesos de recompra para devolver el control a los propietarios originales. En estos casos, siempre se establecieron dos condiciones clave: un acuerdo económico y el mantenimiento o incremento del empleo.
Puesto que, para nosotros, este aspecto es esencial, ya que no concebimos dejar atrás a quienes han desarrollado su vida profesional con nosotros.
Por ello, hemos defendido siempre el mantenimiento del empleo como una condición fundamental, algo que en general se ha cumplido con resultados satisfactorios tanto para los trabajadores como para las empresas.
Me gustaría analizar también con usted la situación económica en Canarias y en el conjunto de España. En su opinión, ¿considera que Canarias es un entorno adecuado para el desarrollo de la actividad empresarial? En definitiva, ¿cree que es un buen lugar para hacer negocios?
Canarias constituye una plataforma natural entre Europa y África, una posición geográfica estratégica con un gran potencial económico si se aprovecha adecuadamente.
Se prevé que África alcance unos 2.500 millones de habitantes en 2050, lo que supondrá un mercado de consumo muy relevante. La mejora de la conectividad aérea refuerza aún más esta oportunidad.
En este contexto, Canarias puede desempeñar un papel clave como puente entre ambos continentes, atrayendo también inversión africana que actualmente se dirige a países como Alemania, Reino Unido o Francia. Para ello, sería interesante impulsar instrumentos como una zona financiera especial que facilite la libre circulación de capital, similar a modelos como Chipre o Singapur, junto con servicios atractivos en sanidad, educación e inversión.
“Canarias puede
ser el gran puente
económico entre
Europa y África”
En definitiva, África representa una gran oportunidad de futuro, tanto por su capital humano como por su potencial económico, y Canarias está en una posición privilegiada para aprovecharlo.
Eso me lleva a comentarle que el Grupo Número 1 también inició su proceso de internacionalización hace tiempo. Me gustaría conocer con más detalle cómo ha sido esa expansión internacional y en qué ámbitos se ha materializado.
La internacionalización del Grupo Número 1 surge principalmente como respuesta a las necesidades logísticas y comerciales de nuestros proveedores y franquiciadores, que en muchos casos disponen de excedentes de mercancía que no pueden comercializar en el mercado principal, España.
Ante esta situación, se planteó la posibilidad de dar salida a esos excedentes en otros mercados, siendo África uno de los principales destinos, por su demanda creciente y conocimiento de las marcas. Así, establecimos acuerdos con firmas internacionales para la gestión de productos de final de temporada o excedentes de producción.
A partir de ahí, iniciamos la apertura de tiendas en África, así como en países como Rumanía, Bulgaria, Hungría y Moldavia, adaptando la distribución según el tipo de producto y el mercado: por ejemplo, moda de verano en África y de invierno en países más fríos.
Este modelo permite optimizar los excedentes de las marcas, que se clasifican y redistribuyen según el destino más adecuado, con la satisfacción de las firmas colaboradoras.
Actualmente, contamos con una presencia relevante en África, donde, por ejemplo, en Senegal trabajamos con alrededor de 800 personas, y seguimos desarrollando esta línea de expansión internacional.
Don Amid, para concluir, me gustaría preguntarle por los proyectos de futuro del Grupo Número 1. Sé que la internacionalización continúa dando buenos resultados, pero, además de esa vía, ¿hacia dónde se orientará el futuro del Grupo Número 1?
El Grupo Número 1 evolucionará en función de las decisiones que adopten mis hijas y el equipo que nos acompaña, que participa de forma constante en la toma de decisiones de manera conjunta.
Actualmente, contamos con diversas líneas de actividad, como cadenas de tiendas, promoción inmobiliaria, la gestión de 21 centros comerciales y nuestra actividad internacional.
Estamos abiertos a cualquier iniciativa beneficiosa para Canarias y no nos preocupa el crecimiento en plantilla; al contrario, podríamos incorporar incluso a mil personas más si el proyecto lo requiere.
Nuestra principal fortaleza son las personas del grupo. Siempre hemos entendido que todos formamos un mismo equipo, con independencia del puesto, y hemos mantenido esa filosofía desde el inicio.
Por ello, cualquier nueva idea se valora y estudia con el objetivo de seguir evolucionando. En estos momentos, exploramos nuevas franquicias en sectores distintos al textil y posibles colaboraciones en proyectos del ámbito marítimo junto a empresarios canarios, además de otras iniciativas aún en desarrollo.
Señor Amid, me quedo con muchas ideas de esta entrevista: una trayectoria que comenzó desde cero, con pequeñas tiendas, hasta llegar a la dimensión que hoy tiene el Grupo Número 1. Destaca también su visión del empresario que se siente respaldado por sus trabajadores, a quienes reconoce como el principal valor de la compañía, así como los interesantes proyectos internacionales desarrollados.
Ojalá el Grupo Número 1 continúe durante muchas décadas más, consolidándose como un referente y aportando un valor significativo a Canarias.
Le agradezco, por supuesto, que haya compartido su experiencia y su visión con nosotros y con los lectores de Tribuna de Canarias.
Muchas gracias. No es para tanto, pero esperamos que, entre los hijos de mis compañeros y los míos, podamos seguir adelante y continuar desarrollando nuevos proyectos.









