Fuerteventura impulsa el turismo vinculado al sector primario a través de iniciativas como MISEA. ¿Qué papel puede desempeñar el agroturismo en la diversificación de la oferta turística de la isla?
Mi gestión política al frente de la Consejería de Turismo se centra en que la economía turística esté al servicio de las necesidades y capacidades de los profesionales residentes en Fuerteventura y de la sociedad majorera. La riqueza que genera la isla debe distribuirse aquí en la mayor medida posible, implicando especialmente al sector primario, uno de nuestros grandes valores y secretos turísticos.
Desde el Patronato de Turismo hemos organizado talleres dentro del programa Misea de Segittur (organismo del Ministerio de Turismo). La isla forma parte del Modelo de Innovación Sostenible de Experiencias Agroturísticas, que revaloriza el trabajo y los productos del sector primario de Fuerteventura y favorece la creación de empleo y el desarrollo de economías locales en el ámbito rural.
Seguimos impulsando un modelo turístico más diversificado, sostenible y conectado con nuestra identidad, que responde a lo que cada vez más visitantes buscan: experiencias auténticas vinculadas al territorio y a la población local. Aunque nuestras playas son iconos internacionales, Fuerteventura es más profunda y diversa, y trabajamos para conservar sus sabores, paisajes y tradiciones más genuinas.
Recientemente, 53 empresas de Fuerteventura fueron reconocidas por su compromiso con la calidad turística a través del SICTED. ¿Cómo influye la excelencia en el servicio en la competitividad de un destino cada vez más exigente?
La calidad es uno de los principales factores que determinan la competitividad de cualquier destino turístico. En un mercado global con una oferta muy amplia y donde las opiniones se difunden de forma inmediata, la excelencia en el servicio marca la diferencia.
El reconocimiento a 53 empresas de Fuerteventura dentro del Sistema Integral de Calidad Turística en Destino (Sicted) refleja el compromiso del sector con la mejora continua. No hablamos solo de alojamientos, sino también de restauración, actividades complementarias, comercio y otros servicios turísticos. Trabajamos en todas las áreas del sector, porque la suma de experiencias es la que construye la calidad del destino.
Las encuestas de satisfacción de los turistas y la percepción del destino indican que estamos en la buena dirección.
Usted ha defendido la necesidad de abrir el debate sobre la implantación de una tasa turística.
Lo inteligente es gestionar con criterios de sostenibilidad; no es una utopía, sino una decisión en manos de los gestores políticos. Por eso creo firmemente que nuestros enclaves naturales más emblemáticos necesitan una ecotasa turística que ayude a su conservación. La ecotasa no es una medida recaudatoria genérica, sino una herramienta de financiación finalista para proteger lo que nos diferencia como destino y mantener la calidad de vida y el progreso económico y social de Fuerteventura.
Este enfoque requiere una visión a largo plazo, con inversión en educación ambiental y políticas sostenidas en el tiempo, hasta lograr mejoras reales en el medio ambiente, las economías locales y la calidad de vida.
Nuestra estrategia desde la Consejería de Turismo del Cabildo Insular, la Reserva de la Biosfera y el Patronato de Turismo de Fuerteventura es integrar las economías locales en la economía de la isla, impulsando productos con sello majorero, de calidad y con identidad propia, orientados a un turismo más sensible a los valores sostenibles. Esto generará más empleo local y una sociedad más justa y equilibrada.
La vivienda vacacional genera un intenso debate en Canarias, ¿qué equilibrio debería existir entre esta modalidad de alojamiento, la actividad económica y las necesidades de la población residente?
En su momento expliqué que no era razonable aprobar una Ley de Vivienda Vacacional autonómica en contra de los intereses de un subsector muy concreto: el de los pequeños propietarios, que en su mayoría son vecinos y vecinas de nuestras islas, familias trabajadoras que completan sus ingresos con la explotación de una segunda residencia.
Si esta ley perjudica a estos propietarios locales, el mercado de la vivienda vacacional en Canarias y en Fuerteventura puede quedar en manos de grandes corporaciones y fondos de inversión externos. Tal y como está redactada, puede repetir el error de no arraigar los beneficios del turismo en la población local y agravar problemas como el acceso a la vivienda residencial.
Cuando se habla de “equilibrio”, la clave es que la ley autonómica sea flexible y se adapte a las realidades de cada isla y municipio, porque existen diferencias significativas entre territorios, incluso dentro de una misma isla.
Municipios como Betancuria refuerzan su atractivo patrimonial y cultural. ¿Cómo puede Fuerteventura aprovechar mejor sus recursos históricos y rurales para complementar el turismo de sol y playa?
Fuerteventura es mucho más que sol y playa. Contamos con un patrimonio histórico, cultural y etnográfico de gran valor que debemos seguir poniendo en valor. Betancuria es un excelente ejemplo de cómo la historia, la autenticidad y la tradición pueden convertirse en un elemento diferenciador de nuestra oferta turística.
Nuestro objetivo es seguir desarrollando productos turísticos vinculados al patrimonio, el ecoturismo, el senderismo, las rutas culturales, la observación del paisaje y las experiencias rurales. Esto permite diversificar los flujos de visitantes y favorecer la actividad económica local en el interior de la isla, ofreciendo experiencias más completas durante todo el año.
La autenticidad es uno de nuestros grandes activos y debemos potenciarla como elemento de diferenciación.
La sostenibilidad es uno de los grandes retos del sector. ¿Qué medidas considera prioritarias para compatibilizar el crecimiento turístico de Fuerteventura con la conservación de sus espacios naturales y su identidad insular?
Fuerteventura tiene una posición de ventaja respecto a otras islas. Contamos con amplios territorios vírgenes y paisajes agrícolas tradicionales con gavias y muros de piedra seca que otras islas han perdido por el desarrollismo de etapas anteriores. Fuerteventura quedó en parte al margen de esa dinámica y supo contener la construcción masiva. Es una ventaja que debemos aprovechar para crecer con criterios de ordenación urbanística, calidad y visión a largo plazo.
La economía y las infraestructuras deben avanzar y renovarse, pero con límites claros y consenso. Sin embargo, tan perjudicial es el desarrollismo descontrolado como oponerse a todo por sistema, lo que puede llevar a la parálisis económica, pérdida de empleo y bienestar social, e incluso al abandono del territorio que se pretende proteger.
La sostenibilidad debe entenderse de forma integral, incluyendo lo ambiental, social y económico. Es necesario gestionar activamente los espacios naturales (por ejemplo, mediante la ecotasa), impulsar economías circulares y optimizar el uso del agua y la energía. En definitiva, la sostenibilidad debe ser una herramienta real de gestión y planificación del destino turístico y de la isla en su conjunto.
Fuerteventura vive un momento clave en la evolución de su modelo turístico. Mirando al futuro, ¿qué iniciativas deberían consolidarse en 2026 para reforzar la calidad, diversificación y competitividad del destino?
Las líneas estratégicas ya mencionadas incluyen diversificar la oferta del destino, elevar la calidad, incorporar a la economía turística a profesionales locales y genuinos de Fuerteventura, y mantener la formación continua y la especialización de los trabajadores, además de conservar activamente nuestros paisajes tradicionales.
Todo ello orientado a mejorar la calidad de vida en Fuerteventura y a lograr que su riqueza se distribuya en mayor medida entre la población residente.











