Miércoles 26 de agosto de 2026
Empleo

Canarias tiene 144.168 parados y hay que esperar seis meses para encontrar un electricista

Oficios.io es una escuela española que enseña oficios técnicos con simuladores desde el móvil y que quiere romper esa contradicción formando a tres colectivos que hoy no pueden acceder a la FP: migrantes en proceso de regularización, militares obligados a dejar el Ejército a los 45 años y trabajadores de la hostelería que quieren salir de la precariedad

Canarias cerró 2025 con el segundo salario medio más bajo de España: 23.264 euros al año, frente a los 28.411 de la media nacional. Y lo hizo tras el tercer año consecutivo de récord turístico, con el turismo representando el 37,5% del PIB regional. Baleares, con el mismo modelo económico, paga a sus trabajadores 5.478 euros más al año.

Al mismo tiempo, los administradores de fincas del archipiélago reconocen que hoy es normal esperar entre tres y seis meses para que un electricista o un fontanero atienda una avería. "Nos cuesta encontrar empresas que no estén desbordadas de trabajo", resume Luis García, presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Canarias.

Un archipiélago con 144.168 parados registrados que no encuentra a quien le arregle un cuadro eléctrico. Esa es la contradicción que una escuela española quiere aprovechar.

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El dato que nadie mira

En julio, mientras el paro registrado bajaba un 4,6% en el conjunto de Canarias, el desempleo entre los extranjeros no comunitarios subía un 6,82%.

Es el retrato exacto del problema. Canarias recibió 37.525 solicitudes en el proceso de Regularización Extraordinaria. De ellas, 11.329 personas ya trabajan y cotizan: empleos que existían pero estaban en la economía sumergida y han aflorado de golpe. Seis de cada diez nuevas afiliaciones a la Seguridad Social del último año en el archipiélago proceden de ese proceso. En julio, cuando Canarias perdió 14.622 afiliaciones del régimen general, fueron esos trabajadores los que limitaron la caída neta a apenas 3.293.

Pero afloraron donde ya estaban: hostelería (2.114 altas nuevas) y comercio (1.797). No en los oficios donde falta gente.

Es decir: Canarias ha incorporado a miles de trabajadores al sistema y los ha colocado exactamente en los sectores peor pagados, mientras las obras y las instalaciones siguen sin cubrir.

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La frontera cuesta 11.000 euros al año

Según la Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE, un trabajador no cualificado de servicios —limpieza, la ocupación más habitual entre quienes llegan— gana de media 15.277 euros al año. Uno de restauración y comercio, 18.028.

Un trabajador cualificado de la construcción gana 26.345 euros. Uno cualificado de industria o de instalaciones, 28.852.

Cruzar la frontera de la cualificación son once mil euros más al año. Un 72% más de sueldo. En unas islas donde el problema no es la falta de empleo sino la calidad del empleo, esa frontera es la explicación entera del suelo salarial canario.

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Por qué no se puede cruzar

El Estado sabe que faltan estos oficios. Cada trimestre el BOE publica el Catálogo de Ocupaciones de Difícil Cobertura, la lista oficial de profesiones para las que España no encuentra a nadie: instalador electricista de edificios y viviendas, instalador electricista en general, carpintero de aluminio, metálico y PVC, montador de carpintería metálica. La ley llega tan lejos que exime a las empresas de demostrar que buscaron un candidato nacional para esos puestos. Y esa lista no cambia desde 2023.

Los datos del propio SEPE confirman el diagnóstico a escala estatal: el 45,6% de las vacantes tarda tres meses o más en cubrirse, y en el 72,6% de los casos la causa es la falta de cualificación del candidato.

El problema es la puerta de entrada. La formación que habilita para esos oficios exige presencialidad —al menos la mitad de las horas en un aula— y, para un grado superior de FP, estudios previos que muchos no tienen. En Canarias se suma un problema propio: la oferta pública de FP sigue volcada en especialidades como gestión administrativa o estética mientras las instalaciones eléctricas se quedan sin alumnos, un desajuste que los analistas locales llevan meses señalando.

Traducido: para acceder a la formación que te sacaría de los 15.277 euros, tienes que dejar de trabajar dos años. Y quien limpia habitaciones para pagar una habitación no puede dejar de trabajar dos años.

Tres colectivos, una misma frontera

Oficios.io ha identificado en Canarias tres grupos que comparten exactamente el mismo obstáculo: quieren cualificarse, pero no pueden permitirse dejar de trabajar.

1. Las 37.525 personas en proceso de regularización. El 87% está en edad laboral y casi seis de cada diez tienen menos de 34 años. Van a recibir su autorización de residencia y trabajo en los próximos meses. La pregunta no es si van a trabajar: es en qué. Hoy la respuesta por defecto es hostelería, limpieza y comercio, de por vida.

2. Los militares que dejan las Fuerzas Armadas a los 45 años. España tiene 9.079 reservistas de especial disponibilidad cobrando 725,91 euros al mes tras ser apartados del servicio activo al cumplir 45. Cada año se incorporan alrededor de nueve mil más. Canarias, sede del Mando de Canarias y de la Brigada "Canarias" XVI, con unidades en Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote, concentra una de las mayores densidades militares del país. Son personas con cultura de seguridad, disciplina de procedimiento, trabajo en equipo y, en muchos casos, experiencia técnica real en zapadores, transmisiones o mantenimiento. Y con veinte años de vida laboral por delante y 725 euros al mes. Es el perfil que cualquier instalador eléctrico contrataría mañana, si tuviera el oficio acreditado.

3. Los trabajadores de hostelería y comercio que quieren salir. No porque su trabajo no sea digno —lo es, y sostiene el 37,5% del PIB canario—, sino porque hoy es una habitación sin puerta. Un camarero de treinta años que quiera ser instalador eléctrico se encuentra con que la única vía pasa por dos años sin sueldo.

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La solución: aprender un oficio como se aprende a pilotar

Oficios.io es una escuela española de oficios técnicos que ha eliminado el aula. Se aprende desde el móvil, con simuladores prácticos, y el método está tomado de las escuelas de aviación: nadie aprende a pilotar leyendo un manual, pero tampoco estrellando un avión.

El itinerario tiene tres fases. Primero, el saber del oficio: herramientas, materiales y procesos, con vídeo y demostraciones virtuales. Después, el saber hacer: el alumno trabaja dentro de un simulador donde puede equivocarse sin consecuencias y aprende a decidir y a comportarse en obra. Por último, la prueba real: un mes trabajando en una empresa, como el piloto acompañado de un instructor. Si encaja, se queda.

Los tres oficios que imparte son, exactamente, tres de los que figuran en el catálogo del BOE: instalador electricista de edificios, viviendas y general; carpintero de aluminio, metálico y PVC; y montador de carpintería metálica.

Juanjo Amorín, CEO de Oficios.io:

"A quien quiere formarse en un oficio técnico de alta demanda le ofrecemos dedicar dos años de su vida a un grado de FP. Pero mucha de esta gente necesita trabajar ya, comer ya y pagar facturas ya. No dentro de dos años. La FP es un camino excelente para quien puede permitirse ser dependiente un tiempo. Nosotros existimos para todos los demás."

José Manuel Regueiro, COO de Oficios.io:

"Primero enseñamos el saber del oficio con vídeos y demostraciones. Luego el alumno entra en el simulador y ahí adquiere el saber hacer, el saber decidir y el saber comportarse, igual que un piloto. En la tercera fase hace pruebas reales en una empresa durante un mes. Si el aprendiz encaja, se queda en ella."

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Tres decisiones que rompen el muro

  • Se estudia sin dejar de trabajar. El simulador está en el móvil: se aprende de noche, en el descanso, el domingo. Nadie tiene que elegir entre formarse y comer.
  • Se paga cuando se cobra. El alumno abona la formación una vez está trabajando. Si no llega a incorporarse, no paga. El riesgo lo asume la escuela, no quien no tiene margen para asumirlo.
  • La empresa contrata después de probar, no después de leer un currículum. Que es la otra frontera invisible: un título extranjero sin homologar no lo lee nadie; un mes trabajando, sí.

Para un archipiélago que tiene simultáneamente el segundo salario más bajo de España, 144.168 parados y seis meses de espera para un electricista, la aritmética es sencilla. No falta trabajo en Canarias. Falta oficio.

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