Fundación Adsis lleva décadas trabajando en Canarias acompañando a personas en situación de vulnerabilidad, especialmente jóvenes y familias. Desde su experiencia sobre el terreno, ¿cuáles son hoy las principales realidades sociales que están detectando en islas como Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote o Fuerteventura?
En los territorios donde se desarrolla nuestra intervención se identifican diversas necesidades sociales. Entre ellas destacan la existencia de un elevado número de personas en situación de exclusión social y la cronificación de la pobreza en los colectivos más vulnerables, así como un alto porcentaje de desempleo en personas mayores de 45 años, especialmente mujeres.
También se observan importantes dificultades de acceso a la vivienda, incluyendo infravivienda, deterioro habitacional y sobreocupación. Asimismo, se atiende a menores en situación de riesgo, mujeres víctimas de violencia de género o violencia en el ámbito familiar, y personas migrantes que requieren apoyo para su regularización administrativa.
Del mismo modo, se acompaña a personas privadas o ex privadas de libertad, a jóvenes en situación de exclusión social y a personas adultas que demandan formación adaptada a nuevos nichos de empleo. Finalmente, se identifican problemáticas relacionadas con el consumo de sustancias y otras adicciones, así como con las socioadicciones.
El empleo y la formación continúan siendo herramientas fundamentales para combatir la exclusión social. En un contexto económico cambiante y cada vez más digitalizado, ¿qué perfiles profesionales y competencias consideran clave para mejorar la inserción laboral de los jóvenes canarios?
Para mejorar la inserción laboral juvenil, es clave combinar competencias digitales y personales, adaptadas al mercado actual. Destacan habilidades de empleabilidad (puntualidad, flexibilidad), comunicación, resolución de conflictos y competencias digitales para trámites y búsqueda de empleo.
También cobran importancia los sectores emergentes, como la economía azul y verde (energías renovables, gestión del agua, residuos, turismo sostenible) y el ámbito tecnológico (software, ciberseguridad, datos y marketing digital), que amplían las oportunidades laborales.
Para reducir la exclusión social juvenil en Canarias, es necesario reforzar la Formación Profesional Dual, reducir la brecha digital y desarrollar procesos de orientación y mentorización personalizada. En esta línea, la entidad impulsa itinerarios de inserción laboral, certificados de profesionalidad y programas formativos basados en Escuelas de Segunda Oportunidad (E2O).
Uno de los grandes retos actuales es el abandono escolar y la falta de oportunidades reales para parte de la juventud. ¿Cómo trabajan desde Fundación Adsis para recuperar la motivación y la confianza de jóvenes que sienten que han quedado fuera del sistema?
En Fundación Adsis desarrollamos un modelo de intervención socioeducativa centrada en la persona como agente activo y necesario de su propio proceso de cambio. A través de un acompañamiento técnico y personalizado estructurado en itinerarios integrales, se mitiga el impacto de la exclusión en la dimensión psicoafectiva. Al sentirse reconocidas y validadas en un entorno seguro, las y los jóvenes inician un proceso neurocognitivo y emocional de restauración del autoconcepto. Con ello, recuperan la ilusión por construirse un futuro mejor.
La salud mental, las adicciones y la soledad social son problemáticas cada vez más visibles entre la población joven. ¿Ha cambiado el perfil de las personas a las que acompañan en Canarias y qué nuevas necesidades están emergiendo en los últimos años?
Se ha observado un aumento de la complejidad de los problemas de salud mental, adicciones y aislamiento social, especialmente en jóvenes, con dificultades en la gestión emocional que afectan a su bienestar.
En este contexto, también se detecta la reaparición de consumos de sustancias vinculados a carencias emocionales, económicas y sociales. Desde Fundación Adsis se prioriza la prevención de adicciones comportamentales y socioadicciones (juego online, apuestas y uso problemático de pantallas) mediante intervenciones tempranas a través del Centro Aluesa.
En la población mayor, aumenta la soledad no deseada asociada al deterioro cognitivo y la depresión, por lo que se desarrollan acciones de promoción de la salud mental y envejecimiento activo.
Para dar respuesta, se impulsan estrategias socioeducativas y comunitarias con espacios intergeneracionales que favorecen la integración, destacando el proyecto “Cuidemos el barrio” en La Vega de San José (Las Palmas).
Fundación Adsis destaca por su trabajo cercano y comunitario. ¿Qué importancia tiene crear redes de colaboración entre administraciones, empresas, centros educativos y entidades sociales para lograr una inclusión real y sostenible?
La relación con los distintos niveles de la Administración (local, autonómica, estatal y europea) garantiza el marco normativo y financiero de los proyectos, favoreciendo su sostenibilidad. Además, la corresponsabilidad en políticas públicas y la participación en redes como EAPN o RED ANAGOS permiten la transferencia de conocimiento y la innovación social.
La integración en redes oficiales facilita la derivación de personas usuarias desde Servicios Sociales, el Servicio Canario de Empleo y otros organismos, optimizando recursos y evitando duplicidades. Asimismo, la colaboración con el tejido empresarial mejora la prospección laboral y el diseño de acciones formativas ajustadas a las demandas del mercado, favoreciendo la inserción laboral.
En conjunto, el trabajo en red permite compartir recursos, detectar mejor las situaciones de vulnerabilidad y reforzar la atención comunitaria, configurando un sistema de protección social más eficaz.
Después de 30 años de trabajo en Canarias y de acompañar a miles de personas cada año, ¿qué historias o experiencias les recuerdan que la transformación social sí es posible incluso en contextos especialmente difíciles?
Las personas constituyen el principal indicador de sostenibilidad e impacto social de Fundación Adsis. A través de la sistematización de los programas territoriales, la entidad genera anualmente numerosas evidencias de resiliencia y movilidad social ascendente, lo que avala la eficacia de los modelos de intervención socioeducativa e inserción sociolaboral.
En este marco, destaca la dimensión educativa, con jóvenes de entornos vulnerables que logran superar la educación obligatoria y continuar estudios superiores, reduciendo la brecha educativa de origen. Asimismo, en el ámbito penitenciario y postpenitenciario, se promueven procesos de reinserción bajo un enfoque de justicia restaurativa, favoreciendo la reconstrucción de redes de apoyo y la inserción laboral, reduciendo la reincidencia.
Por último, en el ámbito de migraciones y diversidad, la regularización administrativa de jóvenes migrantes supone un paso clave para su acceso al empleo, facilitando su inclusión social, autonomía económica y plena ciudadanía.
Para finalizar, ¿cuáles son los principales retos que Fundación Adsis se marca en Canarias de cara a 2026?
En coherencia con su Plan Estratégico y su 30º aniversario, Fundación Adsis afronta diversos retos en la intervención social para dar respuesta a vulnerabilidades emergentes mediante procesos de adaptación estructural y tecnológica.
Destaca el aumento de demandas en salud mental en infancia y juventud, que requiere integrar apoyo psicológico en los itinerarios socioeducativos para prevenir conductas de riesgo y aislamiento social. Asimismo, la evolución de las adicciones exige reforzar la prevención de adicciones comportamentales como el juego online, las apuestas y el uso problemático de pantallas en edades tempranas.
En paralelo, el incremento de la soledad no deseada en personas mayores plantea la necesidad de impulsar la dinamización intergeneracional y fortalecer la cohesión comunitaria. Además, la digitalización del mercado laboral obliga a capacitar a colectivos vulnerables en competencias digitales y sectores emergentes para evitar nuevas formas de exclusión.
En este contexto, Fundación Adsis mantiene su arraigo territorial y adapta sus programas a las necesidades de cada comunidad en el archipiélago.












