Leonardo García: “Queremos que la domótica llegue a más viviendas y forme parte de nuestro día a día”
Leonardo García. CEO de Indótica
Indótica lleva más de 20 años desarrollando soluciones de domótica, inmótica y gestión energética en Canarias. ¿Cómo ha evolucionado la percepción del cliente y qué soluciones se demandan actualmente?
Los clientes siguen demandando muchas de las mismas soluciones, pero cada vez hay más personas que han tenido la oportunidad de probar la domótica. Cuando alguien la prueba y tiene una buena experiencia, normalmente no quiere volver atrás. A lo bueno uno se acostumbra rápidamente. Cada vez hay más usuarios familiarizados con estas tecnologías y, si la experiencia ha sido positiva, quieren volver a incorporarlas. Sin embargo, todavía existe bastante intrusismo profesional y no siempre las instalaciones se realizan correctamente, lo que puede generar experiencias negativas.
La domótica todavía no está completamente implantada en todas las viviendas, aunque creo que acabará siendo así. Al mismo tiempo, están entrando soluciones domésticas como HomeKit, que hacen que el usuario tenga cada vez más contacto con la automatización. Sin embargo, en los edificios, la situación es diferente. La automatización de las instalaciones está adquiriendo cada vez más importancia y será fundamental para cumplir con los objetivos europeos de eficiencia energética.
Precisamente la inteligencia artificial está empezando a transformar nuestra forma de interactuar con los edificios. ¿Qué aplicaciones tendrán mayor impacto en las viviendas e instalaciones canarias? ¿Ya existen soluciones funcionando o hablamos todavía de una tecnología de futuro?
Nosotros ya lo estamos haciendo. La tecnología está implantada, probada y funcionando en diferentes instalaciones. Su implantación general avanza más lentamente porque requiere inversión y cada empresa se adapta a un ritmo diferente.
La inteligencia artificial es fundamental, especialmente para el mantenimiento predictivo. Podemos modelizar una instalación y proporcionar a la IA todos sus parámetros de funcionamiento. Así, el sistema conoce las características de los equipos y puede detectar rápidamente si algo no funciona correctamente. La instalación se monitoriza continuamente y la IA puede realizar comprobaciones en cuestión de segundos, con una capacidad de análisis que una persona no puede alcanzar.
Estamos ante una auténtica revolución tecnológica. Quien no se adapte corre el riesgo de quedarse atrás. Cualquier empresa debería plantearse ya cómo incorporar la inteligencia artificial a su actividad, sus instalaciones e incluso a la vivienda.
En nuestro caso, partíamos con ventaja porque ya disponíamos de sensores y sistemas de automatización. Ahora estamos conectando todo ese desarrollo con la IA, que recibe la información de la instalación, conoce qué elementos tiene y hasta dónde puede actuar, y puede gestionar determinados procesos automáticamente.
Canarias tiene un gran potencial para reducir el consumo energético. ¿Qué papel puede desempeñar la domótica en este ámbito?
La domótica se puede instalar prácticamente en cualquier vivienda, aunque no todas las soluciones pueden aplicarse de la misma manera. Por ejemplo, no todas tienen las condiciones necesarias para instalar placas fotovoltaicas. Cuando es posible incorporarlas, el objetivo debería ser conseguir un consumo energético prácticamente nulo. La automatización permite gestionar ese consumo de forma más eficiente y aprovechar mejor la energía disponible.
Recientemente hemos realizado un proyecto de automatización de un campo de golf en el que todo el sistema de riego está automatizado y funciona con energía fotovoltaica, consiguiendo un consumo energético prácticamente cero.
La tendencia va en esa dirección: utilizar una energía limpia y eficiente para mejorar la calidad de vida. Además, la inteligencia artificial está impulsando todavía más este proceso, ya que permite automatizar la gestión de las instalaciones, predecir averías y generar automáticamente partes de mantenimiento para los operarios.
El turismo y la vivienda turística son fundamentales para Canarias. En el ámbito hotelero, ¿qué soluciones están desarrollando para reducir el consumo energético sin perder confort?
Una de las primeras soluciones que aplicamos es el sistema de ocupación inteligente. En lugar de activar el aire acondicionado únicamente con una tarjeta, instalamos detectores que permiten saber si la habitación está realmente ocupada y gestionar automáticamente su consumo energético.
Además, aprovechamos los momentos en los que el huésped no está para realizar tareas de mantenimiento predictivo. Por ejemplo, tras un checkout podemos comprobar automáticamente que el agua caliente funciona correctamente, verificar su temperatura y comprobar que el aire acondicionado y las válvulas funcionan bien.
De esta manera, realizamos comprobaciones en tiempo real y garantizamos que la habitación esté en condiciones antes de la llegada del siguiente huésped. En caso de avería, la incidencia puede enviarse directamente al móvil de los técnicos de mantenimiento. Esto supone ahorro, mejora del servicio y mayor calidad y confort para el huésped.
En ese sentido, ¿cómo se consigue que el ahorro energético no repercuta en la experiencia del huésped?
Lo ideal es que el huésped no note que se está ahorrando energía. Si una persona se aloja en un hotel de cinco estrellas, debe poder disfrutar del confort que espera. No se trata de pedirle que consuma menos agua o que utilice menos climatización, sino de que la propia tecnología gestione esos recursos de forma eficiente.
Además, estamos trabajando con calificaciones energéticas para las habitaciones. Un huésped que tenga sensibilidad hacia el consumo energético o la contaminación puede consultar desde su teléfono móvil qué está ocurriendo, cuánto está consumiendo y cuál es la valoración energética de la habitación.
Otro de los retos de Canarias es la rehabilitación de un parque de viviendas antiguas. ¿Es posible incorporar sistemas de automatización y monitorización en estos edificios sin que el coste o las características de la construcción se conviertan en una barrera?
Sí, se puede hacer. Hay diferentes posibilidades y todo depende de las características del edificio. Personalmente, considero que las soluciones inalámbricas deberían utilizarse principalmente cuando no existe la posibilidad de instalar cableado. Si tenemos una vivienda con canalizaciones y podemos realizar una instalación convencional, prefiero utilizar cable porque ofrece mayor fiabilidad.
Sin embargo, hay edificios en los que no se pueden tocar las paredes o modificar determinados elementos. En un edificio histórico, por ejemplo, donde el impacto de la intervención tiene que ser mínimo, la solución inalámbrica puede ser la más adecuada.
Si la vivienda es antigua y no dispone de canalizaciones, también se puede recurrir a esta tecnología. El problema aparece cuando la instalación está muy deteriorada y no existen las condiciones necesarias para realizar una intervención adecuada. En esos casos, hay que recurrir a soluciones inalámbricas, aunque no ofrecen exactamente el mismo nivel de fiabilidad que una instalación cableada.
Para finalizar, ¿cuáles son las principales líneas de trabajo de Indótica de cara al futuro?
Ahora mismo nuestra prioridad es la inteligencia artificial. Como primera opción, inteligencia artificial; como segunda opción, inteligencia artificial; y como tercera opción, inteligencia artificial.
Estamos trabajando para incorporar esta tecnología tanto en las nuevas instalaciones como en las que ya tienen nuestros clientes. El ahorro es espectacular y la mejora del servicio también.
La principal ventaja es que podemos anticiparnos a las averías y analizar una cantidad de información que una persona no podría procesar manualmente. Una persona no puede analizar 3.000 parámetros de una instalación en una hora, mientras que un sistema de inteligencia artificial sí puede hacerlo.
Eso nos permite revisar prácticamente un hotel completo en muy poco tiempo. Estamos entrando en una nueva dimensión en la gestión de las instalaciones y creo que las empresas que sepan adaptarse a esta transformación tendrán una ventaja importante.