Miércoles 4 de noviembre de 2026
Nueva Economía

A ver quién se atreve a parar la IA

Hace unas semanas los CEOs de las principales empresas estadounidenses que lideran el mercado de la IA hicieron un llamamiento público abogando por que se detenga el avance de la Inteligencia Artificial argumentando problemas de ciberseguridad y gobernanza de sus modelos.

La verdad es que estas palabras en boca de Sam Altman o Dario Amodei, CEOs de OpenAi y Anthropic respectivamente, sonaron tan poco convincentes que, aunque las repitieran un millón de veces, difícilmente nos las terminaríamos creer.

Y es que las personas se definen por sus actos y no por sus palabras que, como suele pasar, se las lleva el viento con demasiada facilidad. Y para muestra un botón. Desde que Sam Altman y Dario Amodei lanzaron este llamamiento a la desesperada con la única intención de salvar a la humanidad de la IA, sus empresas no han parado de sacar nuevos modelos más potentes y, lógicamente, potencialmente más peligrosos y descontrolados.

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Y entonces, ¿para qué hacer este brindis al sol si su hoja de ruta ya la tienen más que clara? ¿Qué hay detrás de ese comunicado que solo genera incertidumbre, miedo e inseguridad en las empresas? ¿Es solo una lavativa para expiar responsabilidades futuras? ¿O quizás realmente estamos ante un aviso para los inversores?

Lo que sí está claro es que nadie se ha creído esta declaración de intenciones vacía e inocua. Por eso puede que ahora sea un buen momento para hacerles a estos CEOs algunas preguntas incómodas que, quizás, sí justificaran echar un pie a tierra y replantear el modelo de negocio de la IA. Empecemos por lo más sencillo y evidente. ¿Cómo va el desarrollo de la IA en términos de ROI para sus empresas? ¿Todavía son capaces de aguantar el agujero o ya han comenzado a aparecer los nervios y las caras descompuestas que siempre llegan con los primeros números rojos? ¿Hasta qué punto el avance de China y el hecho de saber que tecnológicamente les llevan la delantera está condicionando su estrategia en términos de I+D+i? ¿No será que hace tiempo que van por el camino equivocado?

¿Y el escenario geopolítico? ¿No sería mejor esperar a conocer los resultados de las próximas elecciones en Estados Unidos por ver si el nuevo inquilino de la Casa Blanca trae algo de estabilidad a un contexto internacional excesivamente convulso?

¿Y Europa? ¿No se estará pasando de la raya con tanta regulación que, en la práctica, solo limita la entrada en el mercado de IAs que estén fuera del control de su ansiada soberanía digital?

¿Cómo está afectando el aumento del coste de la infraestructura? Está claro que los sistemas y las capacidades actuales se están quedando cortos y que la GPUs se NVIDIA no dan para mucho más, pero ¿quién se mete en más gasto cuando los números no terminan de salir? Y por cierto, de la ciberseguridad mejor ni hablar porque está claro que no es más que una cortina de humo para evitar mirar hacia donde de verdad duele, que es la cuenta de resultados. Pero a pesar de todo, he de decir que estoy totalmente de acuerdo con Sam Altman y Dario Amodei porque yo también de los que piensan que conviene bajar una marcha en el desarrollo de la IA, pero por otros motivos bien distintos.

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Es tal el ruido y las expectativas tan absurdas que se han generado en todo lo que tiene que ver con la Inteligencia Artificial que parece que la única opción posible para que la burbuja de la IA no estalle pasa por continuar con esta huida hacia adelante que no aporta ningún valor.

Sí, hay que parar; pero hay que parar para esperar a las personas y a las empresas que no terminan de entender el nuevo escenario y se están quedando fuera del partido porque la curva de aprendizaje de la IA, aunque no nos guste, ni es corta ni es intuitiva.

Hay que parar para que los fabricantes doten de la suficiente madurez y ciberseguridad a sus soluciones y no estemos en un modelo de negocio basado en un proceso continuo de prueba y error que no va a ningún sitio y hace inviable la estabilidad de las soluciones y los proyectos.

Hay que parar, y es obvio, porque necesitamos fijar ciertas reglas por pequeñas que sean porque no todo vale y las IA en manos equivocadas o inexpertas solo terminará por hacer daño. Y por último, también hay que parar, porque las prisas nunca fueron buenas consejeras y no llevan a ningún sitio. Estamos ante un cambio de ciclo, y quizá de Era. La Era de la Digitalización está dando paso a la Era de la IA y esto implica un compromiso, conciencia y responsabilidad que todavía no queremos ni sabemos cómo asumir.

¿Qué más da si llegamos un poco más tarde? Está claro que esta carrera no la ganará el primero que llegue, sino el que sea capaz de llegar más lejos.

Pero, ahora bien, ¿quién se atreve a ser el primero en parar su IA? ¿Dejarías de usar la IA en tu empresa mientras ves que tu competencia te adelanta por la derecha? Pues ahí tienes la respuesta.

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