28/02/2024

Ómicron 1 – Turismo 0
Ó

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Pues si, el bicho nos ha vuelto a meter un gol por la escuadra. Ya hemos entrado en el 2022 y no queda otra que reconocer que el COVID nos la ha vuelto a jugar, rompiendo el excelente ritmo que atesoró el sector turístico durante octubre y noviembre. Un diciembre mediocre, un enero y febrero que también lo serán y otra vez, nos encontramos mirando al futuro con cierta desesperación. Nos agarramos con fuerza a la teoría de que la gran virulencia del ómicron sea igual de veloz en desaparecer, y, pasados un par de meses malos, podamos volver a recuperar una temporada de invierno como nos merecemos y por la que tanto hemos trabajado.

Es evidente que la variante ómicron a cogido a propios y extraños con el pie cambiado, ni global ni localmente se ha podido reaccionar mejor a su extraordinaria capacidad de contagio; sin embargo, hay países, fundamentales para nuestro desarrollo turístico, como Reino Unido, que ya nos han acostumbrado a sus medidas severas y en ocasiones ilógicas, muy dañinas para favorecer la recuperación turística. Ahora los británicos se están planteando la exigencia de tests previos al retorno al país, pues se han percatado que el avance de la nueva variante es superior al cortafuegos que se pretende con esa medida.

Pero es que tampoco han ayudado medidas del gobierno español como la exigencia de vacunación para niños entre 12 y 16 años procedentes del Reino Unido, cuando apenas había comenzado la vacunación de esos tramos de edad… Así las cosas, al lobby turístico EXCELTUR no le ha quedado otro remedio que solicitar al gobierno de nuestro país, una ampliación de los Erte hasta que finalice la pandemia, los cuales, por el momento, ampliación tras ampliación se extienden hasta finales de febrero de 2022.

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En Canarias hemos resistido mejor de lo que yo podría imaginar, y básicamente lo hemos hecho por la combinación de la existencia de los benditos ERTE, la financiación blanda tipo ICO, las ayudas multimillonarias y directas otorgadas recientemente por el Gobierno de Canarias y el hecho de que hemos logrado mantener un cierto flujo turístico que ha ido a más con el paso de los meses, sin olvidar que alguno de los grandes operadores turísticos están siendo rescatados por mecanismos públicos como la SEPI o COFIDES). De hecho, los datos nacionales nos dicen que el turismo es la actividad más beneficiada por los ERTE y la más perjudicada por la pandemia, en lógica correspondencia. Y en esa lógica, tenemos que se conscientes de un dato dramático, que es el impacto en el PIB de las diferentes CCAA; si en España, la media nacional de caída del PIB en 2020 se situó en un 9.80%, en Canarias lo hizo un 17.50% y, en Baleares un 21,60%, los farolillos del país en razón de nuestro peso turístico.

 No hay que olvidar que el peso del turismo en el conjunto de la economía nacional era de un 12%, habiendo bajado el año 20, con cero turístico incluido, al 5%. Llama la atención que en esta ya larga, larguísima crisis mundial, contra todo pronostico y previsión, han sido más bien pocas las transacciones de activos hoteleros, desde luego, mucho menores que las anunciadas y esperadas, fruto de la incursión de infinidad de fondos de inversión preparados para comprar a precio de derribo y salir a los 4 o 5 años con la máxima ganancia posible. No ha ocurrido, las empresas alojativas, en general, han aguantado el tirón y se han hecho las transacciones habituales de cualquier otro periodo.

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Es una buena noticia para los propietarios que podrán vender, si lo desean, en un contexto de crecimiento donde puedan obtener las plusvalías que seguro se merecen. Lo que es probable, es que tras esta pandemia, se produzca un paulatino proceso de integración, de diversificación y de especialización. Los grandes serán más grandes, irán captando nuevos activos, bajo su marca, bajo la figura de la franquicia, de la afiliación o siemplemente la gestión de nuevas oportunidades. Y en ese proceso, coexistirá la estrategia, para aquellos pequeños hoteles o pequeñas cadenas, normalmente familiares, que tendrán que especializarse en algún producto en que puedan competir por justo la vía de ser los mejores en algo o para alguien. A buen seguro, será también una buena idea asociarse, agruparse o, en definitiva, buscar sinergias con empresarios de la zona que permitan extraer sinergias de dicha cooperación, bajar los costes, mejorar la comercialización y digitalizarse urgentemente. La competencia de dentro va a ser fuerte, y la de fuera, ni les cuento.

 En breve, hasta el dichoso ómicron tendrá que dejarnos paso, porque este partido, lo tenemos que ganar. Yo firmo un ómicron 1, turismo 3

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