“La TF-5, ¿cuestión de salud, dinero o amor?”, por Manuel Domínguez

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Publicado; 03 Abril 2018 A las; 15:00

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Levantarse cada mañana a las 06:00 a.m. para iniciar la actividad del área metropolitana dos horas después se ha convertido para la ciudadanía de la comarca norte de la isla en una cuestión de salud, no es para los políticos cuestión de dinero y sí requiere que éstos le echen un poco de amor para resolver tal condena. La TF-5, una de nuestras autopistas, es la gran olvidada de Tenerife.

Hablo desde Los Realejos, y no necesariamente como alcalde ni como consejero insular, sino como vecino, que bien podría hacerlo desde San Juan de La Rambla, La Guancha, Icod de los Vinos, Garachico, Los Silos, Buenavista o El Tanque, pero entonces estaría hablando de quienes se levantan a las 05:30 a.m. o a las 05:00 a.m.

Compartimos problema de movilidad también con los de Puerto de la Cruz, La Orotava, Santa Úrsula, La Victoria, La Matanza, El Sauzal y hasta Tacoronte. Según avanzan los municipios en cercanía a San Cristóbal de La Laguna y a Santa Cruz de Tenerife quizá la condena sea menor, pero siguen padeciendo, como nosotros, un auténtico problema de circulación, que no sanguínea, pero sí convertido en verdadero problema de salud.

Y es que no es de recibo lo de tener que pasarnos hasta dos horas y más ya sea al volante, de copiloto, de acompañante o incluso de pasajero del transporte público, que tampoco ha sido solución determinante hasta ahora, y también son las guaguas un exhausto corredor más de esta carrera de fondo del día a día del norteño, para hacer apenas unos 40 kilómetros.

Porque todo esto hace mella, porque desgasta física y psicológicamente a personas, porque a esas horas previas al amanecer, mientras el que conduce tiene que poner toda su atención y más en lo que pasa en la carretera, más aún cuando las condiciones meteorológicas complican la madrugada, los que van a su lado o detrás aprovechan para echar una cabezada como ficticio descanso. Y eso, no nos engañemos, que no nos engañen, ni es cómodo de conducir, ni cómodo de dormir.

Dicen, por otro lado, que “el dinero no da la felicidad, pero ayuda”, aunque en este caso, créanme, tampoco es cuestión de dinero, porque financiación habría para buscar alternativas y tomar decisiones, lo que no hay hasta la fecha, a pesar de ser un problema de décadas, es acuerdo, planificación ni proyecto que nos haga felices al menos por atisbar la solución.

No hay voluntad política desde el presidente del Cabildo de Tenerife para hacer frente a esta dura realidad de cada lunes, cada martes, cada miércoles, cada jueves y cada viernes de la gente del Norte. Ya el sábado o el domingo será él quien venga a visitarnos, que seguro hay algún homenaje que darse, pero ese día las colas serán otras, quizá las de nuestros restaurantes o guachinches, que bien buenos son y están dispuestos a servirle a usted y a todo el que lo desee.

Perdón, me olvidaba de aquel día entre semana, que era martes de noviembre de 2016, en el que el señor Alonso venía hasta Icod de los Vinos para coger la línea de guaguas 108 de Titsa y darse un paseo en ruta hasta el área metropolitana acompañado de algunos alcaldes que quizá no sabían a qué se exponían. Yo desde luego lo vi claro desde el minuto cero, un ridículo mediático sin parangón para visibilizar el problema que él mismo ha creado o agravado.

Nos queda el amor, pero no el propio, sino el que cada uno quiera ponerle a esta causa que es de todos, el querer Tenerife por igual, el querer hacer y hacerlo con sentido, el establecer prioridades en la gestión política y no perder el norte, que el Norte también existe, porque la ejecución del desarrollo de una isla, como la de una gran obra musical, debe hacerse de manera armónica, porque basta de hacernos pensar que Tenerife se divide en tres, porque tampoco el Sur tiene la culpa de lo que nos pasa.

Querer al Norte es querer a Tenerife y querer a Tenerife es querer a su Norte. Y es que la movilidad o la circulación del tráfico de esta comarca no es un problema únicamente de quienes aquí vivimos. Nos afecta y nos compete a todos los ciudadanos de esta isla y todos a una seguimos reclamando soluciones a un atasco constante enquistado durante décadas y sin horizonte cercano de retorno.

El día a día que no para, que no espera por nadie, tanto de la actividad educativa, especialmente la universitaria, como de la atención sanitaria, especialmente la hospitalaria, y la propia del desarrollo económico de Tenerife en general, hacen que alumnado, profesorado, usuarios y profesionales de la Sanidad, así como mano de obra y empresariado de este Norte de la isla siga temiendo llegar tarde cada día a Santa Cruz o a La Laguna.

Formación en juego con clases o prácticas perdidas, con exámenes sin examinante por cuestión de minutos o de horas; consultas hospitalarias de las que ya era un logro tener la fecha fijada y no poder llegar a tiempo, no hablemos ya de traslados de urgencia que puedan quedarse sin esperanzas por el camino; puestos de trabajo en vilo por la imposibilidad de fichar a las en punto, como reza en las condiciones del contrato..., todo esto y más a causa de la TF-5 y su caos, todo esto y más durante décadas, todo esto y más mermándonos.

Me reitero en que la movilidad de la isla ha generado un verdadero problema de salud y en que no es cuestión de dinero. Estoy seguro de que el amor que se le ponga a Tenerife es determinante para dar con la solución. Porque amar esta isla es intentar darle lo mejor, y es indiscutible que parte de la mejor gestión política insular pasa por dotar de unas comunicaciones dignas, accesibles y cómodas a los más de 900.000 habitantes de esta isla.

No seré yo quien diga si la mejor opción es una obra de ampliación o es inversión en transporte público porque seguramente sea un poco de cada, pero para determinar en qué proporción de una y otra reclamo desde mi posición política y vecinal una comisión técnica entre Cabildo de Tenerife y Gobierno de Canarias que evalúe a fondo el problema y que no se levante de la mesa hasta tener consenso y planificación de la ansiada solución. Y eso hasta ahora no ha pasado.