EL FRAUDE DEL NOISMO, Por Óscar Izquierdo, presidente de FEPECO

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Publicado; 19 Octubre 2020 A las; 14:25

Fepeco dice que es momento de invertir y no de hacer ajustes - El Día

 

Abandonar el noismo, es decir, negar la ejecución de obras imprescindibles en Tenerife, con el fin de impulsar las infraestructuras, no sólo es prioritario, sino que es necesario, para levantar la isla del ocaso en que se encuentra. Hay que implantar el modo ISLA, contra los protagonismos personales, localismos insolidarios o estrategias partidistas que lastran el progreso, porque las infraestructuras tienen que salir del debate político, para centrarse en su oportunidad, desde el punto de vista técnico o profesional, con el fin de dar respuesta a la demanda ciudadana y a los requerimientos del sistema productivo.

Tenerife es una isla colapsada, inmovilizada y atascada viariamente, por no contar con una red de carreteras, suficiente y eficientes. Las restricciones de movilidad impuestas por la crisis sanitaria a consecuencia del COVID-19, han disimulado temporalmente el colapso circulatorio, pero está latente, hasta que vuelva una cierta normalidad económica o social y entonces volveremos al colapso permanente, con las colas insufribles.

Mientras que en Gran Canaria hay unanimidad de todos los partidos políticos en el Cabildo, en los ayuntamientos y en la sociedad civil, para sacar adelante el proyecto del tren, en Tenerife, nuestros representantes públicos isleños rivalizan entre ellos, para destacar como el más obstruccionista o como el que más se opone. Aunque pueda parecer sorprendente lo que está pasando, es un modo de actuar histórico, que ha llevado a Tenerife, a un retroceso económico y social, además de perder el liderazgo y protagonismo en el conjunto del Archipiélago. Los alcaldes y alcaldesas de nuestra isla, aparte de su responsabilidad de gobierno, también deberían ser didácticos a la hora de trasmitir la información a sus vecinos y no confundir, manifestando que la financiación del tren debería dedicarse a temas sociales, cuando ellos saben perfectamente que es imposible, porque tiene un destino finalista impuesto desde la Unión Europea. Se les podría reprochar que no dedican el total del presupuesto municipal a temas sociales, porque sabemos y ellos lo saben perfectamente, que no es posible. La demagogia tiene un camino muy corto.

Tampoco es edificante las posturas tomadas al respecto por los partidos políticos en el Cabildo Insular de Tenerife, empezando por Podemos, que lo apoya en Gran Canaria y lo rechaza aquí, tendrán que explicar esta flagrante contradicción, ya que lo que les gusta en una isla lo rechazan en otra, será que piensan que el tren de Gran Canaria es ecológico y el de Tenerife a carbón. Tampoco se llega a comprender la timidez y titubeo de CC, cuando la idea partió de su partido cuando estaba en el Gobierno y los proyectos se hicieron durante sus mandatos, otra contradicción inexplicable y en cuanto al PP y el PSOE pasan de puntilla sin comprometerse y haciendo dejadez de su responsabilidad con la isla. La demagogia y el populismo solo crean pobreza social, frentismo y malestar general. El tren al sur de la isla no es la prioridad, pero si una oportunidad, que por responsabilidad no se debería dejar pasar. Porque si esa financiación no viene a Tenerife o Gran Canaria, se beneficiaría de ella, cualquier otro territorio comunitario que lo solicitara y hay bastantes interesados.

Viendo como están sucediéndose los acontecimientos, parece probable que el tren en Gran Canaria sea una realidad en los próximos años, mientras en Tenerife seguirán nuestros políticos, por años sin termino, discutiendo que hay que hacer, cómo hacerlo, de que color hay que pintar los vagones o cuantas paradas hay que establecer para contentar a todos, para terminar sin hacer nada, como ha sucedo en las últimas tres décadas. El noismo es una enfermedad que tiene postrada a Tenerife y hay que aplicarle la vacuna que siempre ha funcionado, a saber, construcción, trabajo y empleo.